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Mostrando entradas de junio, 2012

Un manual no sexista gramaticalmente correcto

La lengua, como producto social que es, se ve a veces condicionada en su uso por factores extralingüísticos, algunos de ellos de marcado carácter ideológico. Y siempre que tras los usos lingüísticos se esconden motivaciones ideológicas se suscitan acalorados debates de los que se hacen eco los medios de comunicación. Piénsese, por ejemplo, en los que provocaron el nombre del idioma o la planificación lingüística de distintas comunidades autónomas. No podemos sorprendernos, pues, que otro tanto ocurra con los llamados procedimientos igualitarios. 
Como es sabido, el interés por las alternativas para erradicar el sexismo lingüístico viene a coincidir en España con la llegada de la democracia. Así, una sociedad que aspira a alcanzar la igualdad entre los sexos comienza a demandar unos usos lingüísticos más acordes con la nueva realidad. Es cierto que no todos los recursos igualitarios merecen la misma consideración atendiendo a las normas gramaticales vigentes (unos son agramaticales como…

Páginas inéditas salvadas del fuego

Ernesto Sabato regaló a Elvira González Fraga, su compañera, capítulos de la novela La fuente muda, algunas de cuyas páginas inéditas publica ahora Babelia. En su búsqueda de la perfección, el escritor aparcó esta obra, que pretendía ser surrealista, y que redactó en los años cincuenta. Los sucesos que terminaron con la locura y muerte de Carlos (llamémoslo así) acontecieron en 1939, antes de comenzar la guerra. Y, sin embargo, todavía suelo oír opiniones horribles acerca de él, todavía debo pelearme por él. Hay gentes "realistas", esas que dicen atenerse a los hechos, para las cuales la verdad es sólo lo que puede decirse en palabras claras y de límites bien nítidos, como se ve un objeto geométrico a la plena luz del día; para esa clase de gentes, la verdad acerca de Carlos son terribles palabras como cobarde, traidor, criminal. Y, no obstante, un hombre puede huir y no ser un cobarde, puede abandonar un movimiento y no ser un traidor, puede matar y no ser un criminal.

Hay un…

Trece meses sin Sabato

Ernesto Sabato hubiera cumplido este domingo cien años, lamentablemente la vejez nos lo arrebató, pero su profundo sentimiento por todo lo humano, la agudeza de su pensamiento y   la desesperación de sus personajes nos quedan para siempre.
Antes de la lectura en la Fundación Ernesto Sabato en el barrio porteño de Palermo, Elvira González Fraga relató anécdotas compartidas con Sábato, de quien destacó su extrema sensibilidad, su timidez y un inmenso coraje para discernir. “Íbamos mucho al cine. Yo le pedía que mirara al piso para que llegáramos una vez al tiempo porque lo paraban para abrazarlo”, recordó Elvira al revivir momentos con el ganador en 1984 del Premio Cervantes, fallecido el pasado 30 de abril.
González Fraga aseguró además que al escritor era un buen actor  al que le gustaba muchísimo hacer de loco  e interpretar al Quijote, mientras le enseñaba a ella el rol de Sancho.
También rememoró los tiempos de la última dictadura  (1976-1983), cuando se salvaron  tras ser perseguidos …

El Séptimo Círculo en la época de Borges y Bioy

Durante muchos años la colección de novelas policiales y de misterio que publicaba Emecé fue casi la única alternativa de los lectores del género. Habla uno de ellos.
Dos de mis cuatro libros favoritos de El Séptimo Círculo fueron publicados una vez que terminó el dominio de Jano Bifronte –la dirección de Borges y Bioy, o el “Biorges” que pergeñó Rodríguez Monegal–, cuando se ocupaba de ella Carlos Frías, creo. Son Mediodía de espectros, de John Dickson Carr, y No me apuntes con eso, de Kyril Bonfiglioli. La de Dickson Carr podría ser, en gran medida, inercia política de la editorial con el sello. En cambio, el estilo de Bonfiglioli –ambiguo, sardónico estentóreo– no hubiera solicitado el interés ni la curiosidad de los dos grandes maestros, de acuerdo con las confesiones esporádicas en las que revisaron esa relación –acaso la más estable y prolongada– con la edición de libros ajenos. En sus Memorias, Bioy recuerda que a Borges no le gustaba (o no le gustaba para empezar) La bestia deb…