En sus orígenes, la literatura y la medicina han formado un eslabón indisoluble. El hombre hace más de cinco mil años es igual en esencia, sin embargo, sus pensamientos han evolucionado acordes al entorno del momento histórico. Desde la creación hemos tratado de explicar en vano innumerables interrogantes, entre ellas dos fundamentales: ¿de dónde vengo?, ¿hacia dónde voy? A pesar del avance científico, hasta el momento no ha sido posible darles respuesta. Hoy sólo tenemos una certeza: "la muerte", y en contra de ella algunos practicamos la medicina. Tanto los escritores como los médicos somos seres humanos, vulnerables y en algún momento de nuestra existencia hemos tenido contacto con la enfermedad, el dolor físico y la muerte. La necesidad de comunicación con nuestros semejantes sobre las dudas, los sufrimientos y las experiencias, personales o ajenas, a partir del proceso patológico puede ser el origen de la inquietud literaria y dar como resultado un texto ...