Si hay un tema literario por excelencia en las últimas obras nacionales de cierta relevancia es, sin lugar a dudas, los años 70. Y esto tiene un sentido muy específico del cual no podemos desentendernos: si la literatura tiene un pulso, algo que late en cada estructuración formal, es sin duda la fuerza política que tiene en un determinado momento de aparición, dentro de un determinado sistema literario. No perdamos de vista esto: los setenta funcionan como material literario, como colección de términos que se incluyen en la obra a la manera de selectas piezas de un trabajo de artesanía, revelando también la necesidad de intervenir en una discusión de alguna forma, de tratar de ingresar en un problema latente desde el costado que puede, desde la naturaleza eminentemente política de la ficción. Un yuppie en la columna del Che Guevara, última novela de Carlos Gamerro, es precisamente eso, un uso léxico pero también una intervención, una necesidad literaria de levantar la mano, quizá no...