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Mostrando las entradas etiquetadas como Miguel Vitagliano

La educación de los sentidos

Vitagliano no está cautivo entre los barrotes de las modas. Según sus propias palabras, entiende la literatura como experimentación; aunque, por fortuna, sabe que los retorcidos deben ser los personajes no la prosa. Se nota, eso sí, que escribe sin un rumbo predeterminado: el final nos toma por sorpresa. Es éste uno de esos libros espléndidos que obligan al lector a rellenar los huecos. Si cada pareja es un mundo buscando acoplarse dentro de otro mayor, Lina y Rodi, los protagonistas de La educación de los sentidos (Norma), desarrollan su excesiva pasión amorosa a través de un plan sistemático de expansión territorial: la gordura de sus cuerpos. Entre los dos suman doscientos sesenta y tres kilos, y aspiran a más. Pero la vida de estos profesores de escuela media, que transcurre sin mayores sobresaltos, empieza a cambiar sutilmente cuando ambos establecen una relación filial y erótica con una joven vecina embarazada.  “En un momento en que todo se mira a través de la...

Los fósforos...

“Acaso lo extraordinario dependiera menos de los hechos en sí que de la manera de relatarlos”, reflexiona el narrador de Cuarteto para autos viejos (Miguel Vitagliano, Eterna cadencia, 2008) posado en el hombro de quien al avanzar en el texto se recorta como máximo protagonista de la historia y por momentos despierta la sospecha de ser un alter ego del autor. Se trata del primer personaje que nos presenta Vitagliano en su octava novela y la máxima le surge en relación a la pasión de los taxistas -impensados colegas entre los que se siente sapo de otro pozo- por ostentar la anécdota más insólita vivida gracias a un circunstancial pasajero. Pero ese dictamen resulta exactamente opuesto a las decisiones narrativas de la obra. Porque de la mano de una prosa clara y despojada, que evita tanto recursos retóricos como descripciones estáticas, Vitagliano construye una compleja historia de amor. Quizá sería mejor decir algunos fragmentos de una compleja historia de amor, ya que por moment...