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Leer Madame Bovary 150 años después

Creo que de mi novela se extrae una enseñanza clara. Y si la madre no puede permitir que su hija la lea, estoy seguro de que el marido no haría mal en dejársela leer a su esposa. Gustave Flaubert Correspondencia. Por: Adrián Medina Liberty Algunos libros son como preciados espacios en los que gustamos pasear tratando de experimentar un placer semejante al que sentimos durante nuestra primera visita. Son libros cuyas resonancias nos alcanzan muchos años después. La distancia no los aleja sino, por lo contrario, los acrecienta, y la memoria nos empuja con añoranzas que no podemos ignorar hasta que la relectura se realiza como un acto casi ineludible. A este noble linaje pertenece Madame Bovary, de Gustave Flaubert. En abril de 1856, después de más de cuatro años de intenso trabajo, el todavía joven Flaubert terminó su obra maestra, una de las cimas más altas de la novelística de todos los tiempos. Es una novela virtualmente sin defectos, brillante en su perfección ...

Gombrowicz en Argentina

Rita, la última mujer del autor de Ferdydurke, reunió en el 2011 cartas, fotografías, testimonios y documentos sobre el escritor. Un corpus disímil que recupera el tono de las conversaciones, las polémicas y hasta el malestar que podía provocar el indómito polaco. El conde polaco –tan insoportable como genial– supo gestionar su gloria. Un muchacho de aire más bien melancólico que parecía tímido, nervioso, algo afectado, una personalidad inclasificable, llegó a Buenos Aires en agosto de 1939. El estallido de la Segunda Guerra Mundial lo sorprendió en esta ciudad, donde finalmente se quedaría durante veinticuatro años, hasta 1963. Witold Gombrowicz pronto estaría en boca de todos. Alabarlo o ningunearlo se convirtió en una práctica, en el deporte literario por excelencia de fanáticos y detractores. El excéntrico, el escritor de los márgenes que habitaba minúsculas pensiones y se negaba a compartir su habitación “¡por miedo a ser estrangulado mientras dormía!”, como recuerda Alejan...

¡Maten a Borges!

La anécdota que voy a contar tiene varios pasados y en los corredores literarios del Buenos Aires de los años setenta todavía suscitaba respuestas extremas; no se sabe si cada vez que salía a la luz mediante charlas o anécdotas secundarias, en épocas como ésta, se enardecía en Argentina esa disputa moderna que toda cultura libra por el dominio de su propio canon literario o si la polarización política, previa a la instauración brutal de la dictadura, le imprimía a todos los ambientes una buena dosis de sensibilidad bélica y un deseo de aniquilación mutua. Los poetas y narradores cultistas, los adoradores de la forma y súbditos alegres de la obra e influencia de Borges, la entendían en una dimensión que muchas veces rayaba en lo literal. Esto provocaba un miedo casi épico por las palabras que concentran el núcleo de la anécdota: "¡Maten a Borges!". Otros formalistas argentinos y latinoamericanos, digamos que con mejor sentido de la distancia y de su propio y refinado co...

¿Cómo escribir a la sombra de Borges, Cortázar y Bioy?

Bioy El debate sobre la creación bajo la presión del legado de los grandes. ¿Cómo no hacerlo? Por: Leila Guerrero El ensayo La herencia Borges, del argentino Alan Pauls, empieza así: "La literatura argentina actual no tiene escritores borgeanos. Busquen el estilo, el tono, la prosa, el programa narrativo, los temas que hicieron célebre al maestro y no los encontrarán en ningún lado". Y termina con estas líneas: "Si podemos escribir a partir de Borges (...) es porque Borges, en rigor, no nos enseñó a escribir sino a leer; nos enseñó que el que puede pararse ante la literatura como un lector puede escribirlo todo". Esa podría ser una respuesta a la pregunta de si se puede escribir a la sombra de Cortázar, Bioy, Borges, etcétera. Muchos han pensado en torno al tema, de modo que aquí apenas podría decirse, quizás, que una posible respuesta no debería desconocer un dato obvio: que, sin ir más lejos, esos tres escritores fueron contemporáneos entre sí y ...

Sobre la edad y el olvido

Los textos de Continuación de ideas diversas atraen y abruman, pero no ofrecen consuelo al lector. Autor: César Aira. Ediciones Universidad Diego Portales Santiago de Chile, 2014. César Aira   actúa según las reglas de una pasión: multiplicar. Decenas de traducciones, más de un centenar de novelas y ficciones diversas —desde los años setenta del siglo XX, dos libros fundamentales que reúnen sus conferencias sobre Alejandra Pizarnik y Copi— e innumerables variaciones editoriales. No sólo interviene sobre la tradición. Su movimiento es también conscientemente institucional. Actúa frente al mercado: publica en grandes monopolios, en firmas con reputación de exquisitas (españolas, chilenas, argentinas importantes o argentinas cartoneras; estas últimas surgieron en este país con la crisis del año 2001). No se puede entender su obra sin advertir que la saturación del espacio es su gesto de vanguardia, su procedimiento, y que éste no se limita a la escritura sino al soporte:...
La hierba de las noches es el relato en tono de novela negra de un hombre en pos de su pasado Autor: Patrick Modiano. Traducción de María Teresa Gallego. Anagrama.  Barcelona, 2014.  Toda vida es narración. Nunca sabemos precisamente en qué capítulo nos encontramos, ni qué sucedió en los capítulos precedentes, ni cómo se desarrollará la trama en el capítulo siguiente. La memoria y los deseos intentan reparar esas faltas narrativas con el empeño de inspirados paleógrafos, pero la reconstrucción de aquel texto perdido es azarosa y deficiente. Si toda novela trata de imaginar los capítulos que faltan en una vida, toda biografía es de alguna manera una inspirada ficción. A lo largo de una obra considerable, Patrick Modiano ha intentado construir esos capítulos de los cuales el autor no conoce a ciencia cierta más que algunos retazos. Sin embargo, estos bastan para dar a las novelas de Modiano una verosimilitud y convicción extraordinarias. La biografía de Modiano abarca...

Hotaru, entre geishas y montoneros

En Hotaru , la primera novela publicada para adultos de Martín Sancia Kawamichi, ganadora del concurso Extremo Negro-BAN! -escribió otras tres pero sólo esta vio la luz-, el autor compone una trama de tonos negros en un escenario ubicado en plena década del 70, con una geisha que cría luciérnagas, el amor entre una japonesa y un argentino, y el refugio de una cabaña escondida en los alrededores de Derqui. Probablemente si no le decían que su novela salió elegida en el certamen de género negro, Kawamichi hubiese abandonado sus intenciones de asomar en los estantes de las librerías. "Una cosa es escribir y otra cosa es publicar, en ningún momento dejé pensar de escribir, pero sí abandoné las ganas de publicar, es desesperante", cuenta el autor a Télam sobre este premio que "llegó en el momento justo". Sancia Kawamichi (1973) se hizo un huequito en su trabajo administrativo de ocho horas para charlar sobre Hotaru (tiene escritos dos libros para niños, el...