El escritor español Jorge Semprún, de 87 años, murió ayer, en París, lejos de su patria, a la que quería volver y no pudo, aunque jamás dejó de planear el regreso. "Estoy seguro de que mi muerte me recordará algo", escribió alguna vez este personaje preciso, serio, sufrido y melancólico, en una de sus obras más realistas, Viviré con su nombre, moriré con el mío , que narra la historia de un joven que cambia su nombre por el de un moribundo en un campo de concentración nazi para salvar la vida. Es que él, mirador irrepetible de la realidad desde una perspectiva trágica y bárbara, padeció la reclusión en el campo alemán de Buchenwald, donde recibió el número 44.904, cifra que jamás se borraría de su existencia. Lo dijo hace poco, en vísperas de su viaje a Buchenwald, el 11 de abril de 2010, para conmemorar los 65 años de la siniestra creación nazi. Escribió en un artículo publicado en el diario El País, de España, y como presintiendo lo que finalmente ocurrió ayer: "Vengo...