Cuando pliegas una hoja de papel le das volumen. Lo que era una superficie, de dos dimensiones, por tanto, se transforma en un volumen de tres. Pues bien, la hipertextualidad en el espacio digital es una forma de plegar el texto y, como resultado, de que adquiera tres dimensiones. El texto se ha instalado desde la creación de la escritura en un mundo de dos dimensiones; su soporte puede ser de piedra, de metal, de arcilla o de cera, de papiro, de pergamino o de papel, duro, blando o flexible, pero en todos los casos ofrece una superficie para que se deslice por ella el texto. Los soportes flexibles supusieron un notable avance en cuanto a la capacidad de contener texto, pues ofrecían una extensa superficie continua para la escritura y, sin embargo, manejable, porque, al ser flexible, se podía enrollar. Un paso trascendental se produce cuando se idea plegar el soporte, ya que se consigue un mucho mejor confinamiento del texto, es decir, el códice posibilita más cantidad de texto...