Por: Alessandro Pucci Soy un intenso defensor de los libros de carne y hueso pero, cuando de esta clase de materiales vitales se trata, la democratización de la información que ofrece el medio digital por Internet es lo más cercano que el ser humano ha llegado a una verdadera torre de Babel. Mar Campos, la coordinadora del Nuevo Diccionario Histórico del Español (NDHE), parece muy entusiasmada por los prospectos de esta nueva herramienta y, claro, no es para menos. Estoy de acuerdo con ella cuando dice que una herramienta tal es “imprescindible para conocer no solo la lengua del pasado, sino la del presente”, y añadiría yo que es imprescindible para comprender que el lenguaje es cosa viva y en constante evolución y acabar con el miedo que muchos le tienen y que resulta en un general desinterés por aprender a usarlo bien. Con una herramienta como el NDHE, tal vez antes de dogmatizar sobre él, intentar constreñirlo, controlarlo e imaginarlo exclusivo, se logre recordar qu...