La última película de Lucía Puenzo, basada en el libro homónimo de su autoría, trabaja además de ese tema recurrente en su filmografía que es la adolescencia, con la idea del cuerpo individual como microcosmos de un cuerpo social. Ambientado en los años ’60, el film retrata la relación entre la familia de Enzo (Diego Peretti) y Eva (Natalia Oreiro) con un doctor alemán (Alex Brendemühl) que insiste en ser el primer huésped de la hostería en Bariloche que están reabriendo. El doctor Menguele se siente atraído científicamente por la hija del medio de la pareja, Lilith (Florencia Bado), quien sufre de un retardo en su crecimiento. Por todos los medios (económicos y emocionales) busca ganar la confianza de sus padres para que le permitan realizar un tratamiento con hormonas de crecimiento. Paralelamente se va desarrollando la trama de espionaje, donde Klaus (Guillermo Pfening) es un aliado al régimen nazi y su novia Nora (Elena Roger) es un agente encubierto del Mossad. Algunas si...