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Vinicius de Moraes entrevistado por Clarice Lispector

©Clarice Lispector
Rio de Janeiro 1969
Revista Manchete 

Incluída en el libro
Clarice Lispector “Entrevistas”
Ed. Rocco, Rio de Janeiro 2007

Traducción en español para Escritoras Unidas y Compañía: 
Alejandra Rodrigues Matias  / viviana marcela iriart


-Vinicius, pienso que vamos a conversar sobre mujeres, poesía y música. Sobre mujeres porque corre la fama de que tú eres un gran amante. Sobre poesía porque tú eres uno de nuestros grandes poetas. Sobre música porque tú eres nuestro trovador. Vinicius, tú realmente amaste a alguien en la vida? Llamé a una de las mujeres con la que estuviste casado, y ella me dijo que tú amas todo, a todo te das por entero: a hijos, mujeres, amistades. Entonces me vino la idea de que tú amas el amor, y en él incluyes a las mujeres.  

-Que yo amo el amor es verdad. Pero por amor comprendo la suma de todos los amores, o sea, el amor del hombre por la mujer, de la mujer por el hombre, el amor de mujer por mujer, el amor de hombre por  hombre y el amor del ser humano por la comunidad de sus semejantes. Yo amo ese amor, pero eso no quiere decir que no haya amado a las mujeres que tuve. Tengo la impresión que, a aquella que realmente amé, me entregué por completo.

-Te creo, Vinicius. Te creo.  Aunque también creo que cuando un hombre y una mujer se encuentran en un amor verdadero, la unión siempre se renueva, poco importan las peleas y los desentendimientos: dos personas nunca son permanentemente iguales y eso puede crear en la misma pareja una nueva forma de amar.

-Claro, pero yo todavía creo que el amor que construye para la eternidad es el amor pasión, el más precario, el más peligroso, ciertamente el más doloroso. Ese amor es el único que tiene la dimensión del infinito.

-¿Tú ya amaste de ese modo?

-Yo sólo tengo amado de ese modo.

-¿Pero tú acabas una relación porque conoces otra mujer o porque te cansas de la primera?

-Mi vida ha sido siempre como si una mujer me depositase en los brazos de otra. Eso tal vez porque ese amor pasión por su propia intensidad no tiene condiciones de sobrevivir. Creo que esto está bien expresado en mi "Soneto de Fidelidad: “que no sea inmortal puesto que es llama / pero que sea infinito mientras dure”.

-¿Tú sabes que eres un ídolo para la juventud? ¿Será que ahora que apareció Chico , las muchachas van a cambiar de ídolo, las muchachas y los muchachos?

-Pienso que es diferente. La juventud busca en mí un padre amigo, que vivió y que tiene una experiencia para transmitir. Chico no. Él es ídolo por sí mismo, lo de él es idolatría.

-¿Tú soportas ser ídolo? Yo no soportaría.

A veces me pone de  malhumor. Pero una de esas muchachas me explicó: es que tú, Vinicius, vives en los estantes de nuestros libros, en las canciones que todo el mundo canta, en la televisión. Tú vives con nosotros, en nuestra casa.

 -¿Cuál es la artista de cine que amarías?

-Marilyn Monroe. Fue uno de los seres más lindos que hayan nacido. Si solamente existiese ella, sería suficiente para justificaría la existencia de Estados Unidos. Me casaría con ella y seguramente me equivocaría porque es difícil amar a una mujer tan célebre. Solamente soy celoso físicamente, el celo del animal, no tengo otro tipo de celos.

-Háblame de tu música.

-No hablo de mí como músico, pero sí como poeta. No separo la poesía que está en los libros de la que está en las canciones. 

-Vinicius, ¿tú ya te sentiste solo en la vida? ¿Ya sentiste algún desamparo?

-Pienso que soy un hombre bastante solo. O por lo menos tengo un sentimiento muy agudo de soledad.

-Eso explicaría el hecho de que tú ames tanto, Vinicius.

-El hecho de querer comunicarme tanto.

-Tú sabes que admiro mucho tus poemas, y, más que gustarme, los amo. ¿Qué es la poesía para ti?

-No sé, nunca escribo poemas abstractos, tal vez sea el modo de que la realidad se vuelva mágica ante mis ojos. De envolverla con ese tejido que le da una dimensión más profunda y consecuentemente más bella. 

 -Reflexiona un poco y dime cuál es la cosa más importante del mundo, Vinicius.

-Para mí es la mujer, verdaderamente.

-¿Tú quieres hablar de tu música? Estoy escuchando.

-Dicen, en mi familia, que yo canté antes de hablar. Y había una cancioncita que yo repetía. Fui criado en el mundo de la música, mi madre y mi abuela tocaban el piano, recuerdo cómo me torturaban con aquellos valses antiguos. Mi padre también tocaba la guitarra, crecí oyendo música. Después la poesía hizo el resto.


-Hicimos una pausa. El continuó:

-Siento tanta ternura por tu mano quemada.

-(Me emocioné y entendí que este hombre envuelve a una mujer de cariño).  Vinicius dijo, tomando un trago de whisky:

-Es curioso, la alegría no es un sentimiento ni una atmósfera de vida nada creativa. Yo sólo sé crear en el dolor y en la tristeza, incluso si el resultado  sean textos alegres. No me considero una persona negativa, quiero decir, yo no deprimo a las personas. Es por eso que pienso que estoy viviendo en un movimiento de equilibrio infecundo del cual estoy intentando liberarme. El paradigma máximo para mí sería: la calma en el seno de la pasión. Pero realmente no sé si es un ideal humanamente alcanzable.

-¿Cómo es que entraste a  la vida diplomática, tú que eres lo anti informal por excelencia?

-Sucede que detesto todo lo que oprime al hombre, incluso la corbata. Pero, es sabido que un diplomático es un hombre que usa corbata. Pero dentro de la diplomacia hice buenos amigos hasta hoy. Después sucedió otra cosa: las raíces y la sangre hablaron más alto. Encuentro muy difícil que un hombre no vuelva a su interior, para llegar o por lo menos aproximarse al conocimiento de sí mismo.

-Como persona, Vinicius, ¿qué desearías alcanzar?

-Yo desearía alcanzar otra cosa. Eso de la calma en el seno de la pasión. Pero desearía alcanzar una tal capacidad de amar que me hiciese útil a mis semejantes. 

-Quiero pedirte un favor: haz un poema ahora mismo. Tengo la seguridad de que no será banal. Si tú quieres, trovador, recita tu poema.

-Mi poema es un poema de dos líneas: tú escribe una palabra encima y la otra abajo porque es un verso. Es así:

Clarice
Lispector
Encuentro lindo tu nombre, Clarice.

-Puedes decir cuáles son las mayores emociones que tuviste. Yo, por ejemplo, tuve tantas y tantas, buenas y pésimas, que no osaría hablar de ellas. 

-Mis mayores emociones están ligadas al amor. El nacimiento de los hijos, los primeros encuentros y los últimos adioses. Incluso teniendo dos experiencias de cuasi muerte – accidente de aviación y de carro (auto)- incluso esas experiencias de cuasi muerte ni de lejos se aproximan a las emociones de que te hablé.

-¿Te sientes feliz? Esta, Vinicius, es una pregunta idiota, pero que me gustaría que respondieras.

-Si la felicidad existe, yo sólo soy feliz mientras me quemo y cuando una persona se quema no es feliz. La propia felicidad es dolorosa.



Meditamos un poco, conversamos un poco más, Vinicius se fue. Entonces llamé a una de las esposas de Vinicius:


-¿Cómo te sientes casada con Vinicius?


Ella respondió con aquella voz que es un murmullo de pájaros:
  
“Muy bien. Él me da mucho. Y más importante que eso, él me ayuda a vivir, a conocer la vida, a querer a las personas”.


Después conversé con una muchacha inteligente:
  
“La música de Vinicius” –dijo ella – “habla mucho de amor y yo me identifico siempre con ella”.

-¿Tú tendrías un amorío con él?

-No, porque a pesar de encontrar amoroso a Vinicius, amo a otro hombre. Y Vinicius me revela todavía más cuanto amo a ese hombre. Su música hace que me guste todavía más el amor. Y "de repente, no más que de repente”, él se transforma en otro: y es nuestro poetita como lo llamamos.


He aquí pues algunos secretos de una figura humana grande y que vive a todo riesgo. Porque hay grandeza en Vinicius de Moraes.

Fuente: Escritoras unidas y compañia

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