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Dedicatorias

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Más o menos con el mismo espíritu con el que Matthew Salinger, de un año de edad, le insiste a un compañero de mesa para que acepte un haba fría, insisto yo a mi editor, mentor y (Dios le ampare) mejor amigo, William Shawn, genius domus de The New Yorker, amante de la probabilidad remota, protector de los poco prolíficos, defensor de los extravagantes sin remedio, el más insensatamente modesto de los grandes editores-artistas natos, a que acepte este librito más bien escuálido.

                                                    J.D. Salinger, Franny y Zooey



Dedicatoria de EE Cummings en su libro
E.E.Cummings tenía una colección de poemas, 70 Poemas, que fue desestimada por varias editoriales. Finalmente, pidió prestados 300 dólares a su madre y publicó el libro con el nombre de No gracias, y lo dedicó a las 14 editoriales que lo habían rechazado. Rizando el rizo, los nombres de esas editoriales formaban una urna funeraria.



Esto no es para ti.
Mark Z. Danielewski, La casa de las hojas


Para Phyllis, que me hizo meter los dragones.
George RR Martin, Canción de hielo y Fuego. Tormenta de espadas

A la memoria de mi padre (1897-1971), que fue químico y buena gente.
Mario Benedetti, Primavera con una esquina rota



A mi mujer Margarnit y mis hijos Ella Rose y Daniel Adam, sin los cuales habría terminado este libro dos años antes.
Joseph J. Rotman, Fundamentos de la topología algebraica


Dedicado a la mala escritura.
Pulp


A Conchita, mi mujer desde hace cuarenta años. Nuestro amor es ya casi un incesto.
Jaime Campmany, El pecado de los dioses


A LEÓN WERTH


Pido perdón a los niños por haber dedicado este libro a una persona mayor. Tengo una seria excusa: esta persona mayor es el mejor amigo que tengo en el mundo. Pero tengo otra excusa: esta persona mayor es capaz de comprenderlo todo, incluso los libros para niños.

Tengo una tercera excusa todavía: esta persona mayor vive en Francia, donde pasa hambre y frío. Tiene, por consiguiente, una gran necesidad de ser consolada. Si no fueran suficientes todas esas razones, quiero entonces dedicar este libro al niño que fue hace tiempo esta persona mayor. Todas las personas mayores antes han sido niños. (Pero pocas de ellas lo recuerdan).

Corrijo, por consiguiente, mi dedicatoria:

A LEÓN WERTH

cuando era niño

Antoine de Saint–Exupéry, El Principito


A la memoria de Aguedilla, la pobre loca de la calle del sol, que me mandaba moras y claveles.
Juan Ramón Jiménez, Platero y yo

J. K Rowling dedica el último libro de la serie, Harry Potter, Las reliquias de la muerte, a su marido Neil Murray, a sus hijos, a su madre, a su hermana y a los todos los lectores que han permanecido fieles a la saga hasta el final.
La dedicatoria es un verso que tiene la forma de rayo, un guiño a la cicatriz que Harry Potter tiene en la frente.


La dedicatoria se suprime a petición de parte.
Juan José Arreola, Palindroma


Dedicado a lo constantemente nuevo, a la duda metódica, a la timidez desafiante, al siempre es ahora mal que le pese al después, a la complejidad, en fin, dedicado a Alicia.
Jorge Wagensberg, Ideas sobre la complejidad del mundo



Fuente: Érase una vez


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