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El tango de la Guardia vieja



El escritor español Arturo Pérez Reverte narra en El tango de la Guardia Vieja una historia de amor disparada por una imagen autobiográfica que atesora desde una de sus visitas a Buenos Aires y que le permite explorar impensadas conexiones entre el tango y el sexo.



Para rastrear los orígenes de este nuevo libro del autor de La tabla de Flandes hay que remontarse veinte años atrás a su estadía en un refinado hotel porteño, uno de esos días en los que una reveladora escena empezó a macerar silenciosamente en la mente del periodista y corresponsal de guerra hasta transformarse en el sustento de lo que puede leerse como su primera historia de amor.
La imagen que capturó la atención de Pérez Reverte tenía como protagonista a un joven bailarín de tango que súbitamente había decidido invitar al escenario a una mujer madura para compartir su baile, una secuencia que encontró propicia para reflexionar sobre la dinámica de roles en la pareja.
El narrador comenzó a escribir esta historia cuando tenía 39 años: por entonces bosquejó unas 40 páginas que no prosperaron, hasta que un día, al borde de los 60 años y con una identidad literaria ya consolidada, decidió exhumar aquel viejo ejercicio narrativo convencido de que le permitiría explorar un nuevo registro temático y estilístico.
En El tango de la Guardia Vieja, recién editado por Alafaguara, el autor de "El maestro de esgrima" despliega una trama que sin excluir la acción y el misterio tiene como epicentro la cuestión del enamoramiento, ramificada en tres épocas diferentes y dispares como la Buenos Aires de 1928, la intrigante Francia de los años 30 y la Sorrento de la década de 1960.
Con esta obra, Pérez-Reverte deja atrás la saga de Alatriste y retoma una estructura narrativa más contemporánea, pese a que la historia transcurre entre los años 20 y los 60 del siglo XX.
La novela está centrada en la vida de Mecha Inzunza, una mujer hermosa e inteligente que está casada con un compositor español pero se enamora de Max Costa, un seductor rufián simpático que trabaja como bailarín mundano y vive a costa de las mujeres.
El otro protagonista del libro -el primero también cuya escritura ha compartido con sus lectores en un blog- es el tango en todas sus variantes: desde el afrancesado y "casi honorable" que baila la gente bien en los salones al de la "Guardia Vieja", ese que resulta más lascivo que elegante, bailado por prostitutas y rufianes.
"El tango es sexo, en vertical y vestidos. Y es la mujer la que teje la tela de araña geométrica en torno al hombre", destacó Pérez Reverte en una entrevista reciente a propósito de la presentación de la obra en España.
El tango "de la Guardia Vieja" al que alude el título es el que se bailaba originalmente en los burdeles y que luego decantó por una versión más alivianada que resignó parte de su intensidad erótica en pos de una mayor aceptación social.
Y como toda la producción anterior de Pérez Reverte, aquí manda también la documentación rigurosa, un trabajo que le demandó dos años y que tiene su correlato en la exhaustiva recreación de costumbres, lugares y objetos de cada una de las tres épocas en las que transcurre la novela.
Previa a la aparición del libro, el escritor había lanzado hace unos meses un cuaderno de anotaciones online, novelaenconstruccion.com, en el que además de compartir con los lectores algunos detalles sobre este nuevo trabajo, reflexionaba sobre el proceso de escritura.
"El tango de la Guardia Vieja" marca su regreso a la ficción tras la publicación -hace algunos meses- de "Los barcos se pierden en tierra", una colección de escritos publicados en distintos medios que testimonian su pasión por el mundo náutico.
Ex reportero de guerra y miembro de la Real Academia Española, Pérez-Reverte es autor de una extensa obra narrativa, con títulos como "La reina del Sur", "Territorio comanche" o la saga enmarcada en el siglo de oro español "Las aventuras del capitán Alatriste".

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