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Deshielo

Deshielo De Ilija Trojanow De La Editorial Interzona
La destrucción de la naturaleza y, especialmente, el problema del derretimiento de los glaciares; la culpa del hombre frente a esta situación, la falta de compromiso con una realidad que nos involucra a todos, la soledad de aquellos que sí se comprometen son algunos de los temas visibles en Deshielo de Ilija Trojanow, aunque el texto es más que una novela de tesis sobre el calentamiento global.
El profesor Zeno Hintermeier, geólogo, se embarca como guía en un barco de turistas que se dirige a la Antártida argentina. “Estoy cansado de ser hombre. Deseo la muerte con todas las letras”, dice el protagonista, y este viaje, precisamente, pone de manifiesto su obsesión por el medioambiente, sumado al aislamiento y al cansancio que sufre por defender una causa que a nadie interesa. En este sentido, es muy claro el contraste entre esos turistas –que buscan la foto, lo pintoresco, para después poder hacer alarde de que estuvieron en un lugar exótico– y Zeno que es casi un Quijote moderno que intenta luchar contra sus enemigos. El detalle es que acá los enemigos son reales: somos todos los humanos, la especie más depredadora, cuyas acciones atentan todo el tiempo contra el planeta. El prólogo de Jorge Riechmann –poeta y sociólogo, licenciado en Ciencias Matemáticas y doctor en Ciencias Políticas– propone una toma de conciencia desde el discurso científico y filosófico.


Si bien lo argumental tiene un peso importante dentro de la novela, también lo tiene su construcción como texto de ficción. Hay un grupo de capítulos que son el cuaderno de apuntes de Zeno, que quiere consignar todo lo que ocurre en ese viaje como una manera de traducir su propia conciencia. Estos capítulos llevan como título las coordenadas que permiten ubicar al MS Hansen en su camino a la Antártida. Alternando con estos, hay fragmentos de un monólogo que va relatando, incluso con otra tipografía, el viaje del barco que va a rescatar al Hansen, aparentemente secuestrado en la Antártida. Todos estos capítulos terminan sin punto como fueran un continuo en el que se va insertando el diario de Zeno. Los dos grupos de capítulos, además, presentan una temporalidad inversa, como si el diario fuera el antes y el monólogo el después.

La construcción de los capítulos tiene su correlato en una sintaxis compleja, con oraciones largas, presencia de varias voces y una puntuación, por momentos, algo caótica. Esto, a su vez, se refuerza con una temporalidad no cronológica, no solo en la alternancia de los capítulos, sino dentro de estos a través de las frecuentes analepsis que nos hablan del pasado de Zeno, de su fracaso con Helene, de su lucha siempre solitaria. Un hecho significativo en su vida ocurre cuando su director de tesis le da como custodia un glaciar, al que él mide en mayo y en septiembre. En cada medición va viendo cómo se derrite, y ese glaciar se transformará en un símbolo de su propia vida que se le va escurriendo entre las manos, sin encontrar la felicidad salvo en los fugaces momentos en los que está con Paulina, su amante. “No hay peor pesadilla que no poder salvarse ni siquiera estando despierto” es la frase con la que se inicia la novela y la que sintetiza el permanente estado de ánimo de Zeno.


Deshielo de Ilija Trojanow es una novela que requiere una lectura atenta, especial, porque es el propio lector el que debe armar la historia, sacar sus conclusiones, tomar posición y, finalmente, plantearse la posibilidad de ser o no el portavoz de los ideales de Zeno en nuestro mundo.


El autor

Ilija Trojanow nació en Sofía, Bulgaria, en 1965, cuando aún era parte de la República Democrática Alemana. Es escritor, traductor, editor y cineasta. Vivió en Nairobi, Ciudad del Cabo, Maguncia, Munich, Mumbai, y actualmente reside en Viena. Su obra ha sido traducida a más de veinte idiomas y ha recibido diversos premios, entre los cuales se destaca el Premio Carla Amery, concedido por “abrir nuevas vías estéticas y de esta manera, ampliar la gama de posibilidades literarias”; y el galardón de la Feria del libro de Leipzig 2006 por su obra El coleccionista de mundos.

Fuente: Adriana Santa Cruz, Leedor.com

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