viernes, 31 de mayo de 2013

Terminamos el mes con Borges cantando un tango



La idea de este testimonio fue inspirada por el mismo Borges quien apesadumbrado por la agonía y muerte de su madre, solo deseaba pasear por Buenos Aires, por sus recuerdos. Así se filmó su imagen, sus palabras fueron grabadas aparte.

Los paseos con Borges  (entrevista- documental)

martes, 28 de mayo de 2013

El público ya puede acceder al archivo de Tomás Eloy Martínez

Los hijos del autor de La novela de Perón y Santa Evita sistematizaron la vasta producción de ficción y periodismo de su padre, que incluye originales mecanografiados, inéditos, correspondencia y materiales de investigación.

Hubo un momento, un relámpago ciego de la eternidad, en que los Dioses inmortales quisieron morir. Lo sabían todo, pero no sabían morir”. Así comienza la novela El Olimpo, que Tomás Eloy Martínez estaba terminando cuando murió el último día de enero de 2010. Un trabajo inconcluso, que tiene como escenario el centro clandestino llamado como la casa de los dioses griegos, al que le faltaban la corrección y el visto bueno final; así como la novela inédita La mujer de la vida (1987), y un valioso patrimonio sobre peronismo, son sólo una parte del invaluable material que la Fundación Tomás Eloy Martínez (FTEM) presentó ayer al inaugurar su Archivo y ponerlo a disposición de los interesados en la obra de quien es uno de los autores más importantes de América Latina.

El archivo guarda la producción del escritor tanto de ficción como periodística realizada entre 1958 y 2010. Al bucear por estos documentos se encuentran originales mecanografiados de sus primeras novelas y ensayos, poemas inéditos, cuentos, y el material académico que TEM elaboró como director del Programa de Estudios Latinoamericanos en la Universidad de Rutgers, en los Estados Unidos. Pero también documentos como el certificado de embarque del cuerpo embalsamado de Eva Perón bajo el nombre de María Magis de Magistris, parte de sus minuciosas investigaciones encaradas para la escritura de Santa Evita.

"Sobre peronismo, lo más impactante y valioso es la documentación de las negociaciones entre Perón y Lanusse para el regreso de Perón. Y todo lo investigado sobre el cadáver de Evita. Por ejemplo, está el acta que labran en el momento en que le dan el cadáver firmada por López Rega, Isabelita… También tenemos el acta de casamiento de los padres de Perón, las fotos de su infancia, todo lo que fue atesorando mientras investigaba para la escritura de La novela de Perón y Santa Evita", relata Ezequiel Martínez, hijo del escritor y albacea de la obra. También es el presidente de la Fundación de la que participan sus seis hermanos, los hijos de Tomás.

"El periodismo es, ante todo, un acto de servicio. El periodismo es ponerse en el lugar del otro, comprender lo otro. Y, a veces, ser otro", había dicho Tomás E. Martínez sobre la profesión que lo llevó a escribir y a tener que exiliarse. Fue en 1975 cuando Jacobo Timerman, el director del diario La Opinión, tras enterarse que Eloy Martínez había sido amenazado de muerte por la Triple A, lo saca del país en 24 horas con la excusa de ir a cubrir a Francia el Festival de Cannes. Martínez había publicado La pasión según Trelew (1974). De esta obra, el archivo de la FTEM no conserva el manuscrito original que data de 1973. Guarda sí, en papel, una versión resumida y mecanografiada en máquina de escribir eléctrica, que se ubica entre la edición original y la segunda edición, corregida y aumentada, de 1997. En formato digital, el archivo tiene la primera edición, que Martínez colocó en la misma carpeta en la que trabajó sus artículos periodísticos sobre la Masacre de Trelew y en los prólogos a las ediciones de 1997 y 2009. Su hijo Ezequiel recuerda en lo personal cómo vivió el momento del exilio. "Yo tenía diez años. Estaba acostumbrado a que papá viajara por trabajo. Lo que no sabíamos es que no iba a poder volver. Me acuerdo del primer cumpleaños que pasé en su ausencia. Él me llamó y me dijo que no iba a poder venir. Y me mandó a través de alguien una lapicera de regalo", recuerda.

"Guardamos artículos de Tomàs Eloy Martìnez desde 1958 hasta 2010, crónicas, ensayos, columnas. Es un devenir que da cuenta de todas sus etapas como escritor y muestra claramente cómo va creciendo como reportero. Es para cualquier periodista muy inspirador, pero también para cualquiera que aprecie el oficio”, dice Ana Prieto, licenciada en comunicación y responsable de la catalogación del patrimonio documental del escritor.

Y surgen preguntas al revisar los papeles. ¿Por qué nunca publicó la novela para la que la Fundación Guggenheim lo becó en 1987 y que tituló La mujer de la vida? Tiene el tan vigente tema de la trata como núcleo principal, ya que relata la historia de una muchacha traída desde Polonia a la Argentina por una red. De esto el archivo conserva dos elaboraciones y dos carpetas con material de investigación, puestos a disposición para consulta de esta que terminó siendo parte de los capítulos 3 y 4 de la novela El cantor de tango, publicada en 2004. 

"Él conservó esa novela porque, decía, quería tener presente el testimonio de su fracaso, decía que era una novela ‘que le nació muerta’. No quedó convencido de cómo le quedó. Decía que no tenía respiración, no latía. No la sintió. Leyendo sus archivos, las veces que se le preguntó por esta novela que para él era tan mala decía que ojalá a nadie se le ocurra publicarla. Cuando el autor en vida fue tan claro no caben dudas de que no vamos a publicarla. Pero sí se puede consultar en el archivo", explica el presidente de la FTEM. 

El contenido está organizado en series: Poesía (1951 a 1960), Cuento (1961 a 2006), Guión (1960-1990), Novela (1969 a 1990), Novela (1969 a 2010). 

De sus obras más conocidas, como La novela de Perón (1985), se conservan tres versiones. La correspondiente al semanario El periodista de Buenos Aires publicada en 1984 y una protonovela escrita en 67 hojas de pequeño formato. Asimismo la versión final que corresponde al manuscrito de la novela. También cuenta con manuscritos previos a la escritura y material de investigación. Entre ellos todas las entrevistas que Martínez realizó o encargó realizar para confirmar lo que Juan Domingo Perón le relatara acerca de su vida. Todas esas entrevistas fueron a dar a Las vidas del general, que en el archivo se encuentran en la serie Ensayo.

El archivo sólo puede revisarse en la sede de la Fundación, en Carlos Calvo 4319 de la Ciudad de Buenos Aires. El envío de copias digitalizadas de determinados documentos será posible tras un proceso de evaluación de la solicitud. La página es .

La organización del material se concretó a través de un subsidio de la Convocatoria Abierta y Permanente de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID); a través de un convenio de colaboración con la Universidad de La Plata se contó además con la colaboración de Florencia Buret y Lucía Capalbi, licenciadas en Letras, y de la doctora Vanesa Pafundo, de la UBA.

Fuente: Fundación Tomás Eloy Martínez, Tiempo Argentino

domingo, 26 de mayo de 2013

"Su manuscrito está en la imprenta"

Artículo publicado el jueves 5 de abril de 1984 en la sección Cultura y Nación del diario Clarín:

Hacia 1947 yo era secretario de redacción de una revista casi secreta que dirigía la señora Sarah de Ortiz Basualdo. Una tarde, nos visitó un muchacho muy alto con un previsible manuscrito. No recuerdo su cara; la ceguera es cómplice del olvido. Me dijo que traía un cuento fantástico y solicitó mi opinión. Le pedí que volviera a los diez días. Antes del plazo señalado, volvió. Le dije que tenía dos noticias. Una, que el manuscrito estaba en la imprenta; otra, que lo ilustraría mi hermana Norah, a quien le había gustado mucho. El cuento, ahora justamente famoso, era el que se titula "Casa Tomada". Años después, en París, Julio Cortázar me recordó ese antiguo episodio y me confió que era la primera vez que veía un texto suyo en letras de molde. Esa circunstancia me honra.

Muy poco sé de las letras contemporáneas. Creo que podemos conocer el pasado, siquiera de un modo simbólico, y que podemos imaginar el futuro, según el temor o la fe; en el presente hay demasiadas cosas para que nos sea dado descifrarlas. El porvenir sabrá lo que hoy no sabemos y cursará las páginas que merecen ser releídas. Schopenhauer aconsejaba que, para no exponernos al azar, solo leyéramos los libros que ya hubieran cumplido cien años.

No siempre he sido fiel a ese cauteloso dictamen; he leído con singular agrado.

Las armas secretas de Julio Cortázar y sus cuentos, como aquel que publiqué en la década del cuarenta, me han parecido magníficos. "Cartas de mamá", el primero del volumen, me ha impresionado hondamente.

Una historia fantástica, según Wells, debe admitir un solo hecho fantástico para que la imaginación del lector la acepte fácilmente. Esta prudencia corresponde al escéptico siglo diecinueve, no al tiempo que soñó las cosmogonías o el Libro de las Mil y Una Noches. En "Cartas de mamá" lo trivial, lo necesariamente trivial, está en el título, en el proceder de los personajes y en la mención continua de marcas de cigarrillos o de estaciones del subterráneo. El prodigio requiere esos pormenores.

Otro rasgo quiero indicar. Lo sobre-natural, en este admirable relato, no se declara, se insinúa, lo cual le da más fuerza, como en el "Yzur" de Lugones. Queda la posibilidad de que todo sea una alucinación de la culpa. Alguien que parecía inofensivo vuelve atrozmente.

Julio Cortázar ha sido condenado, o aprobado, por sus opiniones políticas. Fuera de la ética, entiendo que las opiniones de un hombre suelen ser superficiales y efímeras.

sábado, 25 de mayo de 2013

Julio Cortázar, entre la vereda y el cielo


En junio se cumple medio siglo de la publicación de Rayuela, la novela de Julio Cortázar que, junto con otras editadas en la década de 1960, marca el ingreso torrencial de la literatura latinoamericana en el canon occidental. Este conjunto de novelas conformarán lo que se conoce por boom latinoamericano. Esta fabulosa simultaneidad editorial, alentada por el márketing espontáneo y coincidente que le prestarán la revolución cubana y las insurrecciones de orientación socialista, desencadena una ola inédita de lectura.
El boom y Rayuela, en particular, consolidaron innovaciones literarias de las vanguardias de los años 20 y produjeron una modernización masiva de todas las representaciones, también en el cine y el teatro. Acaso el boom inventó el sentimiento de “latinoamericanidad”, a menudo teñida de folclore y mitología y, por lo general, impulsora de la radicalización política. Esta serie de videos se propone celebrar los 50 años de Rayuela y el Centenario Cortázar el año próximo, a través del diálogo con diversos autores, formados bajo la influencia de su narrativa. También se ofrecerán artículos históricos del archivo de Clarín.
Rayuela es, fuera de dudas, la novela argentina que más influyó en nuestra literatura y en narradores de las más variadas tradiciones. Su aparición hizo que lucieran anticuados estantes enteros de narrativa leída hasta ese día; en este sentido, estableció un nuevo patrón de valor. A la vez, hizo el retrato y trazó la utopía (individualista y a la vez comunitaria) de una vida más intensa. Cincuenta años después, sigue vendiendo unos 30 mil ejemplares por año en su lengua original, a lo que se debe sumar las diversas traducciones. Uno de sus aspectos singulares es que, pese a tratarse de una novela formalmente innovadora y, por lo tanto, de lectura exigente, tuvo gran impacto popular. La novela desbordó hacia la vida. Menos de una década después de haber sido publicada Rayuela, los cuentos breves de su tomo Bestiario, editado en 1951 y arrumbado en el depósito de la editorial Sudamericana, entraron en la currícula de las escuelas como una de las cumbres del cuento fantástico argentino. El montaje y los cortes temporales de la novela, junto con su particular forma de diálogo, cundieron en grupos de estudio y talleres literarios hasta convertirse en el dogma excluyente de la narrativa. En este sentido, no deberíamos atribuir a Rayuela sus imitaciones ni el hartazgo estilístico que provocó.
Una placa en una calle de Ixelles, suburbio de Bruselas, recuerda que allí nació Cortázar, “enormísimo cronopio”. Según él mismo, su país de nacimiento fue “accidental”, debido a que su padre tenía un trabajo técnico como asesor económico de la misión argentina en Bélgica. El 26 de agosto de 2014, cuando su partida de nacimiento será de dominio público en Bélgica, se sabrá a ciencia cierta su nombre de registro.
A los cuatro años Julio Florencio, alias Cocó, llegó a Argentina, de donde eran sus padres, al regresar la familia. Pasó el grueso de su infancia en Banfield, recorte suburbano que a menudo da forma a su Argentina. Ejerció como docente de Literatura en Chivilcoy, Bolívar y brevemente en Mendoza. Tras una corta exploración inicial, Cortázar emigró definitivamente a París en 1951, según él mismo, hastiado de que los altoparlantes peronistas le impidieran escuchar en paz las complejidades atonales de Alban Berg. Durante años, incluso después de Rayuela, se sostuvo como intérprete de inglés y francés en la sede parisina de la Unesco, junto a su mujer, la traductora Aurora Bernández. Aurora, hermana del poeta Francisco Luis Bernárdez, fue, como todas sus mujeres, una figura de primera importancia en su obra; desde su muerte, es la albacea estimulante de su legado.
Rayuela cuenta los periplos urbanos y la petite societé de un grupo de emigrados latinoamericanos en Francia, un tópico que se convertiría en central desde los años 70, en el pico del éxodo masivo motivado por las dictaduras de la región –algunos de los capítulos transcurren en una Buenos Aires sin coordenadas precisas. Al producirse el golpe a Salvador Allende, en 1973, Rayuela ya se había incorporado a las apuradas valijas de todo exiliado, sobre todo a las de los artistas y escritores, que recrearon sus tonos y su deriva en decenas de novelas.
Mientras en Buenos Aires se ultimaban las galeras de Rayuela, Cortázar es invitado como jurado a un premio literario de La Habana, cuya reciente revolución él abraza. Se produce entonces lo que se definió como el giro de politización del escritor, que encontrará su expresión más apasionada en el apoyo directo al gobierno sandinista de Nicaragua –donde, a diferencia de Salman Rushdie, él no vió fisuras- y la defensa de los derechos humanos durante las dictaduras latinoamericanas. El compromiso explícito con el socialismo contribuirá en convertirlo en un héroe cultural, el autor argentino más próximo de los lectores. ¿Es Cortázar un intelectual esclarecido o solo un activista? Esta es otra de las preguntas que vamos a tratar de responder, a través de uno de sus compañeros de ruta.
Un tesoro de correspondencia privada, cinco tomos publicados al correr de estos años, expone sus conversaciones, entre otros, con el editor Francisco Porrúa, el audaz responsable de la publicación de Rayuela. Ante él y al comentar su manuscrito, Cortázar observa: “Se da la paradoja de que muchísimas imperfecciones no puedo ni quiero quitarlas, aunque me duelan y me fastidien. Yo creo que nunca se escribió un libro tan a contrapelo, tan a contralibro”.
En un reportaje del periodista Joaquín Soler Serrano, difundido en 1977 por la Televisión Española, Cortázar se mostraba muy al tanto de un fenómeno particular de la novela, que hoy amenaza con desmerecer a Rayuela, a favor de sus cuentos fantásticos. Observaba allí que su público inmediato –por así decir, natural- fueron los lectores jóvenes.
Son desconocidas las mediciones de los públicos lectores de los años 60 pero lo mismo se aplicaba seguramente a las dos primeras novelas de Sábato, némesis personal de Cortázar a juzgar por las cartas a su editor, a quien encarece que su difusión refuerce los aspectos “axiológicos” de su novela: “la continua y exasperada denuncia de la inautenticidad de las vidas humanas y también (((((cosa importantísima en la Argentina))))), la ironía, la irrisión, la autotomada de pelo cada vez que el autor o los personajes caen en la “seriedad” filosófica. Después de Sobre héroes y tumbas, vos comprendés que lo menos que podemos hacer por la Argentina es denunciar a gritos esa “seriedad” de pelotudos ontológicos que pretenden nuestros escritores.” Con los años parece haberse impuesto la interpretación -o una mezquindad que se reviste de gesto iconoclasta- de reducir la novela a literatura de iniciación. ¿Rayuela no es más que literatura juvenil? Esta es una de las preguntas sobre su obra que vamos a explorar a través de la opinión de otros escritores. Quizá una respuesta precisa es la que hace poco daba el joven ensayista Juan Mendoza, al observar que la novela estaba en las bibliotecas de todos aquellos que no tenían más de veinte libros.
Cortázar siguió buscando experimentar, sobre todo como novelista, primero en 62 /modelo para armar y luego en el Libro de Manuel, considerado por algunos una obra fallida. Su libro Los autonautas de la cosmopista, con la colaboración de su esposa, Carol Dunlop, en fotos y textos, abrió un camino sutil y deliberadamente diminutivo para una renovación del relato de viajes.
Julio Cortázar murió en París el 12 de febrero de 1984. Su tumba, cerca de su amado César Vallejo, el poeta peruano, es una de las más visitadas del cementerio histórico de Montparnasse.

Fuente: Clarín

David Viñas: “Yo no soy el que entiende, soy el que pregunta”



En marzo del 2011 murió uno de los intelectuales más lúcidos y polémicos en doscientos años de historia argentina. Su última charla en La Plata fue el 15 de julio del 2010, en el Colegio de Abogados, organizada por la Secretaría de Cultura del club Estudiantes. Repasamos, en sus palabras, los mejores momentos de su paso por nuestra ciudad. Como una constante en su vida, Viñas no dejó pasar la oportunidad de dar la cara.




El intelectual, la crítica, Sócrates, Cristo y los dos Rodolfos

“El rol del intelectual es joder a la mansedumbre, a la aceptación de los hechos consumados. Hay que desnaturalizar todo. A mayor rigor crítico, mayor riesgo de sanción. Ahí aparece la figura del intelectual; para tomar un ejemplo, se puede ver a alguien de mi generación, Rodolfo Walsh, cómo va asumiendo cada vez más la responsabilidad del uso de la palabra, del privilegio de la palabra. Para decir cualquier gansada no, sino para denunciar lo que está pasando en nuestro país. En la Carta a la Junta Militar les dice: ‘Ustedes son todos asesinos’, y el riesgo es que te matan. Estás poniendo el cuerpo realmente, estás materializando el uso de la palabra, no es algo abstracto: te van a matar. Te mataban, y de qué manera…

Y el otro Rodolfo: Rodolfo Ortega Peña. Fue a la Cámara de Diputados, a jurar, y fue con sus dos hijos. Eso es un intelectual responsable. Te mataron, Rodolfo, en la avenida 9 de Julio. Lo velaron en la Gráfica Bonaerense, donde había un dirigente sindical –Raymundo Ongaro− al que le mataron un hijo, y alguien preguntó: ‘¿Pero no tenía guardaespaldas Rodolfo?’. Rodolfo Walsh, Rodolfo Ortega Peña, ¿qué es ser realmente un intelectual? No es hacer alarde de nada. No es decir cualquier cosa. Eso es la televisión.

La crítica es cuestionamiento del sentido común. Está el riesgo de convertirse en una excepcionalidad, a través de un componente elitista, que eso viene de Nietzsche. Se corre el riesgo de una exaltación ineludiblemente elitista. Hay que estar atentos frente al elitismo, a ese ‘yo soy el que entiende’. Yo no soy el que entiende, soy el que pregunta, el que se autocuestiona. Sócrates y Cristo son tan intelectuales críticos que los matan. Ninguno escribió libros, pero alguien leyó las obras completas de Sócrates. Con el uso de la palabra alteraron lo que tiene que ser inalterable”.

Literatura argentina y política

“Un personaje reconocible, cercano, como Manuel Puig −Manuelito, Manolito−, me dijo: ‘ser puto en General Villegas es el infierno’. Extraordinario. Tenía mucho coraje Puig”. También se refirió a Rafael Barrett y la reedición de sus cuentos por la editorial Mil Botellas: “Era un anarquista de origen español, unos compañeros platenses hicieron una reedición de su obra y me pidieron una introducción. Barrett comenta la Argentina de 1910, pero no la Argentina de la fachada.

De la generación del ‘80 tengo una debilidad que es Lucio V. Mansilla. Mansilla le regala al cacique ranquel Mariano Rosas un poncho de goma, moderno, para la lluvia, fabricado en serie. ¿Y qué le regala el cacique Rosas? Un poncho tejido por una de sus mujeres. Lo artesano y lo industrial. La civilización y la barbarie.

Entre mis intelectuales amigos está León Rozitchner. A veces se produce un malentendido porque apareció un hijo de él en televisión, en el programa de Mariano Grondona. Todo lo que hace este chico, Alejandro, es contra el padre. Otro intelectual era Ramón Alcalde, tenía una gran formación humanista, era profesor de griego, lo despidieron de la facultad, se murió de tristeza, pero escribió un trabajo memorable que habría que difundirlo hoy, se llamaba ‘Iglesia argentina, instrucciones para su uso’. Eran intelectuales de la revista Contorno.

El General Mitre era masón, era un liberal clásico, hasta en cómo se vestía: usaba chambergo, no usaba galera de copa. Iba todas las noches al quilombo. La Nación ya no es el diario de Mitre, él no tenía nada que ver con los alcahuetes que están ahora, hoy es una sociedad anónima.

“Tulio Halperín Donghi es el hombre que más sabe de historia en la Argentina, es el más técnico. Es un liberal, cada vez más. Es el tipo que más ha manejado documentos en la Argentina. Para entenderlo: sus padres eran intelectuales liberales tradicionales. Publicó sus memorias y permanentemente habla de su casita en Punta del Este. Habla de la guerra de la independencia, y yo digo: ‘sí, pero discrepo’.

Ricardo Güiraldes, en el primer número de la revista Sur, le ofrece a un francés con ese lenguaje de los machos: ‘Te voy a mandar a una chinita de 14 años’. ¡Ricardito! Está bien, querido, tu novela es mediocre, en la segunda parte prácticamente no aparece más Don Segundo Sombra… Hagamos una lectura en serio, con rigor crítico: es un libro mediocre”.

Jacobinos

“Leí un libro apasionante llamado Los jacobinos negros. Yo conocí al autor, el Negro James, que vivía en Londres. La novela transcurre en Haití, que es el primer país revolucionario de América; fueron los que le dieron el olivo al ejército de Napoleón. Fue el primer país y hoy es el último país. Para los criollos, los negros esclavos sublevados eran el cuco, por extensión decían ‘vienen los negros’. Miren el caso de Mandela: más 25 años en cana. A mí me conmueve eso. Me conmueven también los fusilamientos en el Cañadón de la Yegua Quemada, en Santa Cruz, parece el título de una novela, donde fusilaron a los obreros. Los jacobinos negros y los jacobinos porteños. ¿Ustedes pensaron lo que es irse de a caballo desde Buenos Aires hasta el lago Titicaca? Y lo hizo un abogado, el doctor Belgrano, que era un jacobino. Belgrano y Mandela eran considerados locos”.


Un proyecto

“Le fui a proponer a Horacio González una colección sobre América Latina, arrancando con tres países: México, Brasil y Chile. Que sean libros baratos, porque yo compro libros españoles y todos están más de cien pesos, es una locura. El proyecto serían libros argentinos emitidos por la Biblioteca Nacional, de arranque saldrían dos de México, dos de Brasil, dos de Chile. Que sea como la colección venezolana que dirigía Ángel Rama, que era fenomenal. Publicaría de México a Juan Rulfo, sus dos libros; de Brasil una antología modernista de los años 20 y de Chile ‘Hijo de ladrón’, de un argentino descendiente de chilenos: Manuel Rojas. Rojas se parecía al boxeador Luis Ángel Firpo, era un tipo elegante; fue campesino, ferroviario, marinero”.

Epílogo

“Para cerrar la charla voy a hacer una crítica al diario La Nación. Ese diario le dedica una columna íntegra –advierto: yo no soy K− a que se le ha corrido un punto de la media a la señora presidenta en un viaje a Europa. Lo que escribe el señor Morales Solá es indecoroso. Todos los días La Nación saca el santoral y yo les aconsejo que si se aburren mucho que lean la página de los clasificados, el rubro de Acompañantes, donde ofrecen ‘culitos universitarios’. Si ustedes tienen otro tipo de interés tienen el santoral y esta página de clasificados. ¿Cómo se llama eso? Doble discurso, una tarea de alcahuetes”.

Prontuario

Reivindicado por intelectuales disímiles −y, en algunos casos, peleados entre sí− como Ricardo Piglia, Rodolfo Fogwill, Beatriz Sarlo, José Pablo Feinmann y Roberto Fontanarrosa, David Viñas entendía a la literatura como una suma de “confrontaciones, tironeos, pulseadas”. Sus intervenciones en congresos y en los medios de comunicación, que podían derivar en discusiones y peleas, dejaban la posibilidad de encontrarse con un escritor lleno de ideas propias y argumentadas. Escribió novelas, obras teatrales, cuentos y ensayos, y fue uno de los fundadores, en los años 50, de la revista Contorno, que reivindicaba la figura de Roberto Arlt, en esos momentos un olvidado.

Como surge de la última charla en La Plata, que repasamos en estas páginas, Viñas sentía más cariño por el ladroncito Silvio Astier –protagonista de El juguete rabioso− que por el Don Segundo Sombra de Güiraldes, que en vez de prontuario tenía Don. Fue una constante en su vida: tomó siempre partido por los desclasados en lugar de por los poderosos. Podían ser los fusilados en la Patagonia Trágica o María Soledad Morales. Con Adelaida Gigli –única mujer del grupo Contorno− tuvo dos hijos que fueron desaparecidos por la última dictadura militar. Entre 1976 y 1979, en pleno exilio, escribió su novela Cuerpo a cuerpo, que se editó en Argentina recién en 2006. Está dedicada a su hija, a Haroldo Conti, a Paco Urondo y a Rodolfo Walsh. Fue una muestra más de que, pese al dolor y a la muerte, no dejó de seguir cuestionando.

Fuente: Juan Manuel Bellini

viernes, 24 de mayo de 2013

Más pastillitas de saber


En línea con, calco innecesario
En línea con es un calco innecesario del inglés que puede sustituirse por otros giros adecuados en español, como , conforme a, con arreglo a, segúnde acuerdo con, en función del contexto.
Esta locución no aparece incluida en los principales diccionarios de uso ni en los académicos, y probablemente su empleo obedezca a una traducción de in line with (something), recogida en el Oxford Advanced Learner’s Dictionary con el significado de ‘similar a algo o estrechamente relacionado con algo’, para lo que ya existen en español las opciones mencionadas.
En los medios de comunicación, sin embargo, es muy habitual encontrar frases como «El IPC cae en línea con los mercados externos», «Esta decisión se ha adoptado en línea con los objetivos marcados» o «Este resultado está en línea con la encuesta de CNN Expansión».
En estos casos, lo apropiado habría sido escribir, por ejemplo, «El IPC cae en consonancia con los mercados externos», «Esta decisión se ha adoptado conforme a los objetivos marcados» y «Este resultado se ajusta a la encuesta de CNN Expansión».

jueves, 23 de mayo de 2013

Diccionario Literario


In medias res (en latín: “en medio de las cosas”) es una técnica literaria donde la trama (los hechos tal y como nos los presenta el narrador) comienza en mitad de la fábula (los hechos ordenados en el tiempo linealmente).

Se contrapone al concepto de ab ovo (literalmente “desde el huevo”) o ab initito (“desde el inicio”). En las obras comenzadas in media res los protagonistas, los lugares y la propia trama se nos presentan mediante flashbacks. Los términos in media res y ab initio fueron utilizados por primera vez por Horacio en su Ars Poetica.
 Uno de los ejemplos más antiguos de obra comenzada in media res es la Odisea de Homero, pues el poeta, tras invocar a las musas, comienza la narración cuando ya han transcurrido veinte años desde la marcha de Odiseo. Los primeros cantos nos presentan a Telémaco y Penélope resistiendo la dura situación con los pretendientes y Odiseo aparece en la corte de Feacia, donde él mismo contará a sus anfitriones los diez años de penuria que ha vivido intentando volver a Ítaca desde Troya.

El Romacero Gitano de Federico García Lorca, utiliza esta técnica, respetando la estructura de los romances medievales que él toma como referencia para su poemario. 

Los romances medievales castellanos tenían como procedimiento habitual comenzar la narración sin ponernos en antecedentes sobre los personajes y acciones anteriores; de hecho, muchas veces ni siquiera se nos anuncia quién habla y sólo lo descubrimos más tarde gracias a las palabras del interlocutor. Un ejemplo muy claro es el Romance de Abenámar, una de las composiciones más destacadas del Romancero Viejo:

—¡Abenámar, Abenámar,


moro de la morería,
 el día que tu naciste
 grandes señales había!
 Estaba la mar en calma,
 la luna estaba crecida,
 moro que en tal signo nace
 no debe decir mentira.
 Allí respondiera el moro,
 bien oiréis lo que diría:
 —Yo te la diré, señor,
 aunque me cueste la vida,
 porque soy hijo de un moro
 y una cristiana cautiva;
 siendo yo niño y muchacho
 mi madre me lo decía
 que mentira no dijese,
 que era grande villanía;
 por tanto pregunta, rey,
 que la verdad te diría.
 —Yo te agradezco, Abenámar,
 aquesa tu cortesía.
 ¿Qué castillos son aquéllos?
 ¡Altos son y relucían!
 —El Alhambra era, señor,
 y la otra la mezquita,
 los otros los Alixares,
 labrados a maravilla.
 El moro que los labraba
 cien doblas ganaba al día,
 y el día que no los labra,
 otras tantas se perdía.
 El otro es Generalife,
 huerta que par no tenía,
 el otro Torres Bermejas,
 castillo de gran valía.
 Allí habló el rey don Juan,
 bien oiréis lo que decía:
 —Si tu quisieses, Granada,
 contigo me casaría;
 daréte en arras y dote
 a Córdoba y a Sevilla.
 — Casada soy, rey don Juan,
 casada soy, que no viuda;
 el moro que a mí me tiene
 muy grande bien me quería.

martes, 21 de mayo de 2013

Pastillitas de saber: desvirtualizar



La Fundéu BBVA señala que el verbo "desvirtualizar", con el significado de 'conocer en persona a alguien con quien previamente se ha establecido una relación virtual', está bien construido de acuerdo con las reglas de formación de palabras en español, por lo que su uso es adecuado.

Se trata de un término creado a partir del adjetivo "virtual", 'frecuentemente referido a un recurso informático que realiza la misma función que la cosa real de que se trata', de acuerdo con el "Diccionario del estudiante", de la Academia.
A esta palabra se le han añadido, conforme a la Gramática, el sufijo "-izar" y el prefijo "des-" (dando lugar a "desvirtualizar"), y también el sufijo "-ción" en el caso del sustantivo "desvirtualización".
La Fundéu BBVA, que trabaja asesorada por la Real Academia Española, indica en este sentido que frases como "Es el momento de desvirtualizar a tus contrincantes de Apalabrados: búscalos y quedad para compartir anécdotas", aparecidas en los medios, están correctamente escritas tal cual, sin cursivas ni comillas.
Por otra parte, se recuerda que "desvirtualizar" y "desvirtualización" no son sinónimos de "desvirtuar" y "desvirtuación", que se usan para señalar la 'alteración de la verdadera naturaleza de algo'.
Por tanto, en lugar de "La oposición acusó al presidente de desvirtualizar la institución y ponerla al servicio del partido", lo apropiado habría sido escribir "... acusó al presidente de desvirtuar la institución...".

Fuente: Fundéu

domingo, 19 de mayo de 2013

El latín clásico y el eclesiástico


La pronunciación del latín utilizado en la terminología del cónclave que eligió al papa Francisco no es la misma que empleaban los autores clásicos romanos como Virgilio, Cicerón, Plutarco y Horacio, debido a que el latín de la Iglesia católica es algunos siglos posterior al de la época clásica y la pronunciación cambió en ese lapso.

Se consideran autores «clásicos» aquellos que brillaron en el apogeo de la civilización romana, en los siglos I a. C. y I d. C. Cuando la Iglesia se tornó religión oficial del imperio, durante el período de Teodosio (378-395) d. C., habían ocurrido varios cambios fonéticos que fueron recogidos por la Iglesia pero no por la mayoría de las universidades, que se mantuvieron fieles a la pronunciación antigua.


Así, el nombre de Caesar se pronunciaba cuando este era dictador como /káesar/ de donde vino después el nombre del káiser alemán y el del zar (czar) ruso, mientras que en el latín eclesiástico ese nombre se pronuncia /čésar/1.

Análogamente, el nombre del 'cielo' caelum era pronunciado /káelum/ por los antiguos y /čélum/1 por la Iglesia. Tanto en /čésar/ como en /čélum/ percibimos que secuencia vocálica ae era un diptongo para los romanos (aunque para los hispanohablantes de hoy sea un hiato), pero en los tiempos de la toma del poder por la Iglesia se había reducido al fonema /e/.

La palabra magister (maestro) era /maguíster/ para Cicerón y Virgilio, pero cuatro siglos más tarde los padres de la Iglesia pronunciaban (tal como hoy) /mažister//2. , donde el fonema ž equivale a la pronunciación sonora de la y en Río de la Plata (la pronunciación sorda o no sonora es la que a veces vemos representada mediante el dígrafo sh).

La Constitución Apostólica, que contiene las normas para la elección de un papa, se llama en latín Universi Dominici Gregis, que los antiguos hubieran pronunciado /universi domíniki greguis/, en el latín de los cardenales suena como /universi domínichi greži/.

Por lo expuesto más arriba, el antiguo adjetivo latino pontificium 'pontificio', que era muy anterior al cristianismo, se pronunciaba /pontifíkium/ en la Roma clásica, mientras que para la Iglesia es /pontifičium/ según la notación fonética académica.

Cuando el papa aceptó su designación, respondió Vocabor Francesco, que Virgilio hubiera pronunciado /Uocábor Frankesco/ puesto que la v no existía como consonante en su tiempo. El papa pronunció como /Vocábor Frančesco/.

En preciso aclarar que ninguna de las dos pronunciaciones —latín clásico y latín eclesiástico— es mejor que la otra en ningún sentido; ambas son igualmente válidas, cada una en su ámbito.



Notas:

1 El grafema č corresponde al fonema africado sordo que en español representamos con el dígrafo ch.

2 El grafema ž el fonema sonoro de la j en francés, tal como en janvier o déjeuner.


Fuente: Ricardo Soca