jueves, 30 de junio de 2011

Nocturno


Tengo esta noche las manos negras, el corazón sudado
como después de luchar hasta el olvido con los ciempiés del humo.Todo ha quedado allá, las botellas, el barco,
no sé si me querían, y si esperaban verme.
En el diario tirado sobre la cama dice encuentros diplomáticos,una sangría exploratoria lo batió alegremente en cuatro sets.
 Un bosque altísimo rodea esta casa en el centro de la ciudad,
yo sé, siento que un ciego está muriéndose en las cercanías. Mi mujer sube y baja una pequeña escalera como un capitán de navío que desconfía de las estrellas.Hay una taza de leche, papeles, las once de la noche. Afuera parece como si multitudes de caballos se acercaran a la ventana que tengo a mi espalda.

                                                             Julio Cortázar

martes, 28 de junio de 2011

La perturbación de una guerra absurda

Encuentran a excombatiente de Malvinas que figuraba como desaparecido  

Todavía nuestra sociedad tiene muchas deudas que saldar con el pasado, los chicos de la guerra, es una de ellas. Tal vez, la desatención del Estado por no reconocerlos, también, como víctimas de la represión de los setenta atente contra el ejercicio de la memoria que sin embargo, pregona enfáticamente el actual gobierno. 
El relato de este encuentro, en la voz de uno de los compañeros de este exsoldado, escuchado hace minutos en la radio, me conmovió profundamente, y creo importante tanto la difusión de esta noticia como la reflexión acerca de estos hechos. Su compañero destacó el estado casi salvaje de su vivienda, una quinta de varias hectáreas oculta tras árboles, enredaderas y arbustos, sin gas ni servicio eléctrico. El excombatiente (exsuboficial de la Armada) que se encontraba desaparecido desde el final del conflicto armado fue hallado en completo estado de abandono y con las facultades mentales alteradas en la ciudad entrerriana de Concordia. Se trata del cabo 1 Francisco Fherenbacher, quien se desempeñó como maquinista en el destructor ARA Comodoro Py durante la guerra de Malvinas. Cuando finalizó el conflicto, nunca pudo ser localizado, por lo que figuraba como desaparecido para los registros e incluso sus camaradas no descartaban que se hubiera suicidado.

 Los integrantes del Centro de Excombatientes de Concordia encontraron a Fherenbacher luego de una visita a una escuela de La Criolla, donde se enteraron por vecinos del lugar, de que en un monte cercano vivía un hombre que decía haber combatido en las islas del sur.
Cuando el grupo llegó al lugar comprobó que el hombre que vivía como un ermitaño era efectivamente Fherenbacher. 
En la actualidad tiene 57 años y vive solo en un precario refugio que está en el medio de una quinta cítrica abandonada, propiedad de su familia.
Al momento de ser encontrado, el exsoldado tuvo un momento de alegría cuando reconoció a uno de sus compañeros durante el conflicto bélico, pero inmediatamente volvió a ensimismarse en un comportamiento errático y abstraído, según los testimonios de quienes lo encontraron.

El Centro de Malvinas de Concordia adelantó que iniciará los trámites para que Fherenbacher sea incorporado a la obra social que ya gozan otros  excombatientes. También se harán las gestiones para que tenga una rápida contención psiquiátrica y psicológica.
Vecinos relataron que Fherenbacher destruyó las cruces de algunas tumbas del cementerio del pueblo cercano en busca de "sus compañeros" ya que en su perturbación mental creía que seguían vivos y él debía salvarlos.

lunes, 27 de junio de 2011

1984: entre el poder, las distopías y Gran hermano

  "Quien controla el pasado controla el futuro. Quien controla el presente controla el pasado"
                                                  George Orwell  

 1984
Novela publicada en 1948, y ubicada treinta y seis años en el futuro, 1984  de George Orwell, es una obra distópica* donde el autor logra una descripción escalofriante de cómo el poder del Estado puede llegar a dominar la vida de las personas a través del condicionamiento cultural. Esta sátira apocalíptica transcurre  en un Estado totalitario donde el poder es el valor absoluto y único a causa del cual todo puede ser sacrificado y, una vez obtenido, no queda nada más importante que la voluntad de conservarlo a cualquier precio. La vigilancia despiadada de este Superestado ha llegado a apoderarse de la vida y la conciencia de sus súbditos, interviniendo incluso en las esferas más íntimas de los sentimientos humanos.
Todo está controlado por la sombría y omnipresente figura del Gran Hermano, el jefe que todo lo ve, todo lo escucha y todo lo dispone. Winston Smith, el protagonista, aparece inicialmente como símbolo de la rebelión contra este poder monstruoso, pero conforme el relato avanza se siente atraído por ese engranaje, omnipotente y cruel perdiendo su individualidad. La odisea de Smith en un Londres dominado por el Gran Hermano y el partido representa una crítica a los regímenes autoritarios, aunque sus analogías con el comunismo estalinista resultan evidentes, dada la trayectoria vital del autor. La novela cobra nueva vigencia en la sociedad actual, en la que el control a los ciudadanos, coercitivo o no, está perfeccionado como en ningún otro momento de la historia de la Humanidad.

La trama

el mundo está dividido en tres grandes superpotencias: Oceanía, Eurasia y Asia Oriental. La primera de ellas comprende América, Australia, Gran Bretaña y el sur de África. Eurasia es el resultado de la absorción de Europa por parte de la Unión Soviética. Asia Oriental comprende China, Japón e Indochina. El resto del planeta padece una guerra interminable que enfrenta a las tres potencias, en un cambiable ir y venir de alianzas y quebrantamientos de alianzas. Al iniciarse la novela, Oceanía está en guerra con Eurasia, siempre ha estado en guerra con Eurasia, y está aliada con Asia Oriental.
Winston Smith es un funcionario del Departamento de Registro del Ministerio de la Verdad, que irónicamente es el organismo encargado de falsear la realidad y manipular la opinión pública. Es un cuadro inferior del todopoderoso Partido, muy lejos del nivel de vida alcanzado por los miembros del Partido Interior (la auténtica élite de la sociedad, cuya cúspide es el todopoderoso Gran Hermano) y muy por encima de las privaciones de los proles, la clase inferior. Winston Smith es, pues, un representante de la llamémosle clase media de uno de los Estados más represores que ha presentado la literatura.
Pero Winston tiene dudas. Un incidente aislado, ocurrido años antes, le hace sospechar que el Partido manipula la realidad hasta extremos inauditos. Por error, cayó en sus manos un documento que demostraba que tres disidentes políticos caídos en desgracia (Jones, Aaronson y Rutherford), a quienes él mismo había visto en una ocasión, habían sido considerados héroes del Partido para, a continuación, desaparecer de cualquier fuente documental como si nunca hubiesen existido. El trabajo de Winston consiste precisamente en eso: en alterar la prensa de tal manera que las noticias que incomodan al Partido sean sustituidas por otras que se adecuen a la verdad oficial. 
Al desaparecer de la prensa y de cualquier otro medio de comunicación, se puede decir que estas noticias nunca han existido. De manera análoga, las personas caídas en desgracia a los ojos del Partido dejan de existir a los ojos del mundo. Más aún: nunca han existido. Son nopersonas. Oceanía puede estar en guerra con Asia Oriental, más aún: Oceanía siempre ha estado en guerra con Asia Oriental; pero si el Partido dice que Oceanía está en guerra con Eurasia, habrá que creer al Partido: Oceanía está en guerra con Eurasia; más aún, Oceanía siempre ha estado en guerra con Eurasia. La facultad de cambiar de idea al compás de las consignas del Partido se conoce como doblepensar. Un objeto blanco puede ser negro si el Partido dice que es negro, y la tarea del buen miembro del Partido (y, por ende, del buen doblepensador) estriba en adquirir la habilidad mental necesaria para convencerse a sí mismo de cuándo un objeto blanco es negro. La capacidad del doblepensar de generar paradojas se manifiesta en la nomenclatura de los órganos gubernamentales: el Ministerio de la Verdad se encarga de manipular la mente de los ciudadanos; el Ministerio de la Abundancia gestiona los cada vez más escasos recursos alimenticios y de materias primas; el Ministerio de la Paz es el que moviliza tropas; y el Ministerio del Amor es el encargado de ejercer la coerción física y mental sobre la población.



La primera manifestación de sumisión al partido es el acatamiento de sus tres grandes eslóganes:

La guerra es la paz
La libertad es la esclavitud
La ignorancia es la fuerza
Estas tres consignas constituyen el resumen de su pensamiento y, son todo lo que un buen miembro del Partido necesita saber para ser un ciudadano de comportamiento correcto. 


Cualquier parecido con la realidad, es pura coincidencia...


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sábado, 25 de junio de 2011

Collage sabatiano

“Yo creo que la verdad es perfecta para las matemáticas, la química, la filosofía, pero no para la vida. En la vida, la ilusión, la imaginación, el deseo, la esperanza cuentan más”




“En la bondad se encierran todos los géneros de sabiduría” 






“Siempre es levemente siniestro volver a los lugares que han sido testigos de un instante de perfección”





“Lo admirable es que el hombre siga luchando y creando belleza en medio de un mundo bárbaro y hostil



“Algunos supondrán que, por mi manera de ser, propensa a la melancolía y el pesimismo, estos 90 años con los que cargo encima acabarán por desalentarme; sin embargo, es todo lo contrario”



“La vida es tan corta y el oficio de vivir tan difícil, que cuando uno empieza a aprenderlo, ya hay que morirse”         


“Hay una manera de contribuir a la protección de la humanidad, y es no resignarse”


               “Las modas son legítimas en las cosas menores, como el vestido. En el pensamiento y en el arte son abominables”






  “La razón no sirve para la existencia”


“Lo esperado no sucede, es lo inesperado lo que acontece"  




“Un genio es alguien que descubre que la piedra que cae y la luna que no cae representan un solo y mismo fenómeno”           

“Un creador es un hombre que en algo “perfectamente” conocido encuentra aspectos desconocidos. Pero, sobretodo, es un exagerado”
          “Ser original es en cierto modo estar poniendo de manifiesto la mediocridad de los demás”


“Yo escribo para buscar el sentimiento de la existencia porque sino me hubiera muerto"



“El mundo nada puede contra un hombre que canta en la miseria”

viernes, 24 de junio de 2011

Homenaje a Sabato en el centenario de su nacimiento


PALABRAS. Bernardo Kliksberg, Elvira González Fraga, Ricardo Darín y Juan Carr  describieron a Sabato.
Ernesto Sabato fue omnipresente ayer en la Fundación que lleva su nombre, donde se anticipó la celebración del centenario de su nacimiento, que seguirá esta tarde en la vieja casona de Santos Lugares donde vivió y murió el 30 de abril pasado.

Estuvo en las palabras del economista Bernardo Kliksberg, del actor Ricardo Darín, de Juan Carr, titular de Red Solidaria y de Elvira González Fraga (foto), que fue su compañera en las últimas décadas. Estuvo en las decenas de jóvenes que se apretujaron en la sala del fondo de la sede ubicada en el barrio de Palermo, desafiando el frío y la lluvia. Admiradores y amigos sonrieron cuando González Fraga recordó los paseos y los viajes junto al creador de Sobre héroes y tumbas y se conmovió con las palabras de Kliksberg, uno de los economistas que mejor ha estudiado el tema de pobreza y desigualdad.

Estaban también el embajador de España, Rafael Estrella, la Directora de Asuntos Culturales de la Cancillería Magdalena Faillace y autoridades de la AMIA.

Kliksberg trajo al presente al Sabato del compromiso con los desposeídos, el de la Conadep, el que presentó el Nunca Más un día de septiembre de 1984, cuando a los desmantelados grupos de tarea se los llamaba “mano de obra desocupada”, frente a una plaza colmada, al hombre que legó un ejemplo ético a las generaciones jóvenes, al escritor que tempranamente advirtió sobre la deshumanización del hombre y advirtió con prístina inteligencia los problemas que sobrevendrían en el mundo.
La UNLP rinde homenaje a Ernesto Sábato
Elvira González Fraga, tragándose la emoción, contó anécdotas de 30 años compartidos con Sabato. “En estos largos dos meses desde aquel 30 de abril me he ido arrancando de Santos Lugares, de nuestra cercanía. Arrancando mi mano de su mano. Durante décadas tantas veces nuestras manos estuvieron abrazadas. En momentos de profunda dicha, y en momentos de tremendo dolor. También de miedo, de desasosiego, y de infinita – él diría descabellada – esperanza”, leyó. Habló del “temblor que estaba en la esencia de Sabato”. “No vivió como un hombre seguro, firme, esa postura que suele acompañar a los que se sienten poderosos. Ernesto vivió empapado del temblor de un artista y, agrego de un artista adolescente”.

González Fraga contó de una vez, en los años de plomo, cuando un auto sin patente con un tipo que sostenía un fusil fuera de la ventanilla los siguió, hasta que Sabato consiguió perderlo en una maniobra con su coche.

Juan Carr se refirió al Sabato del compromiso con la esperanza, esa esperanza “descabellada”, de la que había hablado González Fraga. Y dijo que esa esperanza era el legado de La resistencia , uno de los últimos ensayos de Sabato.

Con un toque de humor, Darín dijo que era descabellada la idea de invitarlo a leer, como hizo con sobrado talento, el fragmento final de Sobre héroes y tumbas , la obra cumbre de Sabato. Todos escucharon con un silencio emocionado.

Luego hubo empanadas y vino tinto. Como le hubiera gustado al “Tata” –así lo llamaban sus nietos– o al “Maestro”, como le decían los jóvenes humildes que los sábados solían darse una vueltita por su casa de Santos Lugares.

En estos días, los homenajes se multiplican. En Rojas, donde nació, el Concejo Deliberante impuso el nombre de Ernesto Sabato al aula donde el escritor cursó sus estudios primarios.

El Colegio de Traductores organizó un foro de homenaje, que se hará el 1º y 2 de julio, bajo el lema “Del autor al universo”. María Rosa Lojo, Magdalena Ruiz Guiñazú, Julia Constenla y Pacho O`Donnell hablarán de la obra de Sabato.

Michel Bibard tuvo entre sus manos la tarea de traducir al francés títulos como Antes del fin y así lo recuerda: “Tuve el honor y la emoción de traducir este magnífico testimonio-testamento de uno de los espíritus más lúcidos, profundos y valientes del siglo XX”.

También en el exterior se preparan tributos. González Fraga dijo a Clarín que el mes próximo habrá una conmemoración en el Instituto Cervantes de Budapest, Hungría, cuya biblioteca lleva el nombre del autor, en tanto que en septiembre habrá jornadas sobre la obra del escritor en Bremen, Alemania, y en octubre la cita será en Madrid, España.

Para agosto habrá una reunión clave de la que González Fraga no anticipa nada: se reunirá en Buenos Aires con Pilar del Río, viuda de Saramago, con el anhelo de generar una acción conjunta de las fundaciones que llevan los nombres de Saramago y Sabato, dos amigos cuyo legado ya pertenece al mundo.
En la Universidad de La Plata, donde se desempeñó como profesor en la cátedra de ingreso a Ingeniería y en un postgrado sobre Relatividad y Mecánica Cuántica. Autoridades y alumnos plantaron una magnolia en el jardín de la Facultad de Ciencias Exactas. La planta estaba en su casa y aparece en sus obras.


Nostalgia ochentosa

El grupo Thompson Twins (1977-1993) enmarcado en la  New Wave tuvo gran éxito en los ochenta con Ventas estimadas en 50 millones de copias de sus álbumes. El Nombre del Grupo es Tomado del nombre, en inglés, de los gemelos investigadores que aparecen en las Historias de Las Aventuras de Tintín. El tema del video, Nada en común, pertenece a la banda de sonido de la película del mismo nombre , protagonizada por Tom Hanks de1986.




50 cosas que hay que saber sobre literatura


El popular autor y crítico John Sutherland muestra cuáles son los grandes temas literarios y las formas en que han sido tratados a lo largo de la historia, en su libro 50 cosas que hay que saber sobre literatura (2011). Al mismo tiempo, se acerca a las problemáticas de los autores actuales, y explica con sencillez las teorías críticas en boga. En este recorrido por la literatura descubriremos la dificultad de definir un clásico, la importancia de la ambigüedad en la creación de un texto literario o las distintas maneras en que se puede identificar el estilo. Un recorrido, en definitiva, que nos convertirá en escritores y lectores más preparados y conscientes de nuestros propios recursos.
Estamos ante una obra poco convencional, pues no se trata de un prolijo manual de estilo, ni tampoco de un estudio exhaustivo de carácter sistemático, sino más bien de un libro de divulgación (aunque muy subjetivo e idiosincrásico), destinado a un público ya versado en la materia, aunque no necesariamente especializado en ella. A los profesionales universitarios de la crítica y de la teoría de la literatura, y quizás también a la mayoría de los colegas profesores de instituto, tal vez se les quede algo corto en su alcance, pero a cambio su lectura es pródiga es ideas chispeantes y en referencias y enfoques muy aprovechables.

Professor John Sutherland

De la Introducción con la que se abre el volumen (pp. 8-9), me gustaría destacar dos ideas fundamentales: la primera, que el libro se propone ofrecer al “lector bien equipado” las mejores herramientas para comprender las obras literarias, y de aquí la variedad de enfoques y perspectivas que ofrece Sutherland. En cuanto a la segunda, constituye toda una declaración de intenciones, con la que resulta difícil no estar de acuerdo: “en última instancia, el objetivo de la literatura es el placer. Y la lectura inteligente es uno de los mayores placeres que puede ofrecernos la vida” (p. 9). El humor, el eclecticismo y la distancia irónica que a menudo se toma Sutherland con respecto a los escritores consagrados y a los gurús de la teoría literaria constituyen claros síntomas de esa actitud sabiamente epicúrea con la que el autor observa la inagotable variedad del hecho literario.
50 cosas que hay que saber sobre literaturaEl grueso del volumen está organizado en breves capítulos (ninguno pasa de las cuatro páginas), cada uno de los cuales está dedicado al desarrollo de una de entre las cincuenta ideas fundamentales sobre literatura. A su vez, éstas se organizan en seis secciones diferentes, a saber:
  • Cuestiones básicas: mimesis, ambigüedad, hermenéutica, el clásico, intencionalidad, la falacia afectiva, narrativa/historia, épica, lírica/prosodia, gótico, la paradoja de la traducción.
  •  Maquinaria: cómo funciona: cultura, el medio, base/superestructura, el canon, el género, el cierre, el cambio de paradigma, propiedad, autoridad crítica, estilo.
  •  Recursos literarios: alegoría, ironía, la imagen, alusión, extrañamiento, bricolaje, metaficción, la sensación de realidad.
  •  Nuevas ideas: estructuralismo, deconstrucción, textualidad, doble vínculo, posmodernismo, heteroglosia, nuevo historicismo, poscolonialismo, semiología, teoría de la recepción, política sexual.
  •  Crímenes universales: el plagio, obscenidad, difamación, blasfemia, permisividad, mentiras literarias, “negros”.
  • Futuros literarios: fanfic, el e-book, inundación literaria.
Todos los capítulos constan de los mismos elementos: el análisis del concepto literario, que ocupa la mayor parte de su extensión; una cronología que figura en la parte inferior de las primeras dos páginas; algunas citas ilustrativas, en general de escritores de fama o críticos literarios prestigiosos; un recuadro que funciona como elemento de apoyo, a veces para explicar un concepto particularmente intrincado y otras a modo de anécdota; y una breve frase final, de carácter sentencioso, y a menudo humorístico, que actúa como síntesis del capítulo.
Como puede verse por el listado que acabo de transcribir, Sutherland acoge en su libro una amplia variedad de perspectivas y enfoques, algunos ya clásicos, pero otros rabiosamente contemporáneos. En varias ocasiones, la discusión sobre la pertinencia o adecuación de una manera u otra de abordar el hecho literario deja bien claro que el autor defiende la convivencia  de escuelas de interpretación y análisis muy diferentes, que pueden llegar a conclusiones no sólo diversas, sino incluso contradictorias. Esa aparente contradicción no es para el autor una anomalía perturbadora, sino una confirmación de la riqueza inherente a la obra literaria.

Que Sutherland defienda y practique la coexistencia pacífica de distintas maneras de acercarse a la interpretación y análisis de los textos literarios no significa que rinda acatamiento a todos ellos. De hecho, ocurre más bien lo contrario, porque el autor se comporta de forma nada complaciente con respecto a escuelas y críticos consagrados, hasta el punto de mostrarse irreverente en ocasiones con algunos. Véanse, por ejemplo, las ironías que dedica a la jerga narratológica (p. 36) o los dardos envenenados contra algunos de los popes de la deconstrucción, como Paul DeMan, en las páginas 130-133).

Con esta actitud de sana irreverencia creo que pueden asociarse ciertos aspectos del libro, bastante infrecuentes en el panorama de los estudios literarios. Entre ellos, el hecho de haber incluido en el catálogo de ideas toda una sección dedicada a los crímenes de lesa literatura. En los siete capítulos que la integran hay una combinación a veces un poco desconcertante, pero al mismo tiempo muy atractiva, de perspicacia crítica, análisis sociológicos y una dosis nada despreciable de cotilleo, una mezcla potencialmente explosiva que a buen seguro llamará la atención del público no especializado en literatura. Por otra parte, los tres capítulos finales, en los que Sutherland se interna en las procelosas aguas del futuro de la literatura, se cuentan entre los más interesantes del libro, por su arriesgada consideración de las últimas tendencias y la inevitable mezcla de esperanzas y temores que suscita una sociedad tan acelerada y sometida a cambio como la nuestra (por cierto, en más de un aspecto Sutherland parece coincidir con algunas de las prevenciones que expresa Nicholas Carr en Superficiales).
Estoy convencido de que esos mismos lectores a los que acabo de referirme se sentirán atraídos por la desconfianza de Sutherland ante el exceso de palabrería crítica, receptivos ante el acercamiento múltiple a la realidad histórica y lingüística de escritores como Charles Dickens o William Shakespeare, gratamente sorprendidos por la apertura del discurso crítico hacia autores, obras y movimientos (Stephen King, Dan Brown, Michael Crichton, el fanfic), que se encuentran extramuros del canon consagrado o incluso en abierta oposición a él, y desde luego muy agradecidos por el glosario y el índice de nombres que ocupan once de las últimas doce páginas del volumen.

No obstante, los lectores de la versión española del libro de Sutherland también tendrán que superar dos escollos. El primero tiene que ver con la escasísima representación de escritores y obras representativos de la lengua española y las literaturas hispánicas: apenas un puñado de referencias, que se pueden contar con los dedos de una mano (y a lo mejor sobra algún dedo) y poco más. Esta circunstancia puede dificultar en gran medida el disfrute de una obra que implica un conocimiento más que mediano de las literaturas en lengua inglesa (quien desee poner en riesgo su autoestima no tiene más que probar con los dos juegos de preguntas sobre cultura literaria que se proponen en las páginas 55 y 108, y cuyas respuestas figuran, al final del libro, en la página 221).

El otro obstáculo viene dado por una traducción algo descuidada, que no solamente se enfrenta a la difícil tarea de ofrecer buenas versiones de las citas de los textos originales, sino que además presenta más de un fallo a la hora de ocuparse de las referencias factuales a títulos o lugares. Una traducción como “distrito Lake” (p. 60) para el celebérrimo Distrito de los Lagos inglés no es, a mi modo de ver, la mejor carta de presentación de la traductora.

Con todo, estoy convencido de que 50 cosas que hay que saber sobre literatura es un libro que merece la pena, sobre todo si el practicante de su lectura es un profesor de lengua y literatura largo tiempo apartado de la tiza (como es mi caso) y con sus referencias teóricas un tanto oxidadas. Aunque no tuviera otros méritos, lo cierto es que Sutherland alimenta con su libro las ganas de saber más, de saber tanto como él, y ese es el mejor elogio que puede hacerse a cualquier erudito.

*John Sutherland, 50 cosas que hay que saber sobre literatura, Barcelona, Editorial Ariel, 2011, 221 páginas. Traducción de María Ruiz de Apodaca.


Fuente: Martí­n Larequi Garcí­a


*John Sutherland nació en 1938 y emérito Lord Northcliffe Profesor de Inglés Literatura Moderna en la Universidad College de Londres. Ha sido profesor en las universidades de todo el mundo y es también profesor visitante de California Institute of Technology.Autor de numerosos libros y artículos, su interés se centra en las áreas de la ficción victoriana, la historia de la edición y la ficción del siglo 20. Él escribe para The Guardiany es un crítico literario muy conocido.

Su libro, Stephen Spender: La biografía autorizada (2004), fue finalista del Premio Biografía Whitbread. Libros más recientes son ¿Cómo leer una novela: una Guía del Usuario (2006), y un libro de memorias - El niño que amaba los libros . (2007)Curiosidades de la Literatura , una miscelánea sobre la lectura, y Magic Moments: el cambio de la vida Encuentros con los libros , música y cine se publicaron en 2008.
Último libro de John Sutherland es Amor, sexo, muerte y Palabras: Cuentos de un año de Literatura (2010), escrita con Stephen Fender.