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El misterioso caso de la palabra miembra...

Blog miembras. En femenino, nómbranos
Existe en los últimos años una corriente proveniente de los medios de comunicación y en especial desde  el poder político que sostiene que el sistema gramatical del español es sexista dado que abusa del masculino genérico o del uso no marcado del masculino para designar ambos sexos. Hay muchos debates a propósito de este tema relacionados, por ejemplo, a la invisibilidad femenina, la discriminación de personas, etc., algunos investigadores como Álvaro García Meseguer El español, una lengua no sexista afirman que el español no es una lengua tan sexista como el inglés. En su análisis, defiende la idea de que el origen del sexismo lingüístico reside en el hablante y en el oyente, pero no en el sistema. Para este autor hay que distinguir el sexismo lingüístico de otros sexismos:

"Un hablante incurre en sexismo lingüístico cuando emite un mensaje que, debido a su forma (es decir, debido a las palabras escogidas o al modo de enhebrarlas) y no a su fondo, resulta discriminatorio por razón de sexo. Por el contrario, cuando la discriminación se debe al fondo del mensaje y no a su forma, se incurre en sexismo social.Una misma situación de la realidad, sexista o no, puede describirse con un mensaje sexista o no. Sexismo social y sexismo lingüístico están relacionados entre sí, pero no deben identificarse".

Por otro lado, el filósofo Álvaro Zamora advierte inconsistencias ideológicas en la posición feminista. Por ejemplo, la que se produce al confundir el género gramatical con el sexo (además, la noción de género utilizada por la ideología feminista constituye un absurdo conceptual: en el ser humano, el género es Homo, la especie sapiens, los sexos masculino y femenino). 

Además, si el idioma español fuera -en sí y por sí- sexista, no habría términos universales axiológicamente positivos de género femenino, como la verdad, la divinidad, la bondad e incluso la masculinidad (una lista completa sería enorme). Los factores (históricos, estructurales, de uso, etc.) trascienden en complejidad al machismo argüido por las feministas. El propósito que señala Zamora es político: se acentúa el sexismo lingüístico como parte de una estrategia para obtener cuotas de poder
Pese a la intención de presentar el idioma como instrumento del machismo social, el uso genérico del masculino gramatical remite a la economía y simplificación lingüística, no a la opresión sexual. 
Se trata de lograr la máxima comunicación con el menor esfuerzo posible. No se excluye a las mujeres cuando se dice: "el hombre prehistórico comía carne". 
La oposición de sexos sirve para acentuar determinas situaciones; por ejemplo, en expresiones como "En los últimos años se ha invertido la proporción de alumnos y alumnas en la Facultad de Medicina". Algunos circunloquios son ridículos y empobrecen el idioma: "legisladores electos y legisladoras electas" en vez de "legisladores electos", o "llevaré a nuestra descendencia de paseo" para evitar, por sexista, la expresión "iré con mis hijos de paseo". 

Uno de estos absurdos es la palabra miembra como forma femenina en el uso de la palabra miembro. Según el Diccionario panhispánico de dudas:

Miembro: Individuo que forma parte de un colectivo. Normalmente se usa como epiceno masculino con independencia del sexo del referente.

Entonces, según el DPD la forma femenina normativa es la miembro, que ha aceptado recientemente, ya que hasta no hace mucho el miembro era la forma única para referirse a ambos sexos. Así, de forma similar a como persona es siempre femenina, ya sea se refiera a un hombre o a una mujer. Miembra tiene cierto uso, sobre todo en Centroamérica y México, aunque también se puede encontrar Argentina y España.

La RAE aún no ha aceptado la palabra miembra en el género femenino, ni estará en la 23 edición del DRAE que publicarán en el 2014, sin embargo como el lenguaje es materia viva en constante evolución es probable que en un futuro este femenino analógico pase a formar parte del diccionario, así como hace un siglo se decía "la socio" y ahora "la socia". 
Pero más allá de todas estas consideraciones, en algunos casos (no en todos), sería preferible implementar la eufonía como principio fundamental, y evitar el empleo de criterios subjetivos o servir a intereses políticos.


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