sábado, 31 de diciembre de 2011

Lo que se viene en el 2012


Novedades editoriales

Los últimos libros de Almudena Grandes, Enrique Vila-Matas, Paul Auster y Stephen King destacan en las novedades editoriales que llegarán en del primer trimestre de 2012, en el que se editará la novela inédita de José Saramago, escrita en los años 50, y un volumen con todo el teatro de Lorca.

La cosecha de narrativa española estará encabezada por Almudena Grandes que con "El lector de Julio Verne" (Tusquets) publica el segundo volumen de sus Episodios de una Guerra Interminable, el proyecto narrativo de seis novelas independientes que abrió "Inés y la alegría".
Almudena Grandes
Otras novedades serán "Pasajero K" (Seix Barral), de Adolfo García Ortega; "Aire de Dylan" (Seix Barral), de Enrique Vila-Matas; o "Y que se duerma el mar" (Lumen), de Gustavo Martín Garzo, que narra la historia premítica de la Virgen María.

La ficción latinoamericana estará representada por las novelas "En la Pirámide", de Juan Villoro, y "Bahía Blanca", de Martín Kohan, ambas en Anagrama; y "El congreso de literatura" (Mondadori), del también argentino César Aira.

Alfaguara publicará además "Claraboya", el libro perdido de José Saramago, escrito en 1953, pero perdido por su editor, quien lo encontró casi 40 años después, pero el nobel portugués ya no quiso publicarla en vida.
Del panorama internacional destacan también "Diario de invierno" (Anagrama), de Paul Auster; "Bech: un libro" (Tusquets), de John Updike, primero de tres volúmenes protagonizados por este alter ego del autor; "¿Qué caballos son aquellos que hacen sombra en el mar?" (Mondadori), de António Lobo Antunes; "Fascinación" (Seix), de Don DeLillo, y "La ciudad de los ángeles o el abrigo del Dr. Freud" (Alianza), novela póstuma de Christa Wolf.

En este trimestre también llegarán "Un objeto de belleza" (Mondadori), del actor Steve Martin; "Relámpagos" (Anagrama), de Jean Echenoz; "Un ángel impuro" (Tusquets), de Henning Mankell; "Coronado" (RBA), de Dennis Lehane; y "Las españolas del metro Pompe" (Libros del Silencio), de François-Marie Banier, sobre las españolas que trabajaban de criadas de la burguesía parisina en los años 50.

"22/11/1963" (Plaza & Janés), de Stephen King, que propone un viaje en el tiempo a 1958 para evitar el asesinato de Kennedy; "Esta noche dime que me quieres" (Planeta), de Federico Moccia; "Vivo o muerto" (Umbriel), de Tom Clancy; y "Sé que volverás" (Plaza y Janés), de Mary Higgins Clark, serán algunos ilustres representantes del llamado género "best seller".
Paul Auster
Los amantes de la novela policíaca podrán disfrutar con John Connolly y "Los Hombres de la Guadaña" (Tusquets), séptima entrega de la saga de Charlie Parker; Donna Leon y una nueva entrega de Brunetti con "La palabra se hizo carne" (Seix); Anne Perry y "Una pérdida razonable" (Ediciones B); y Don Winslow con "Satori" (Roca).

RBA publicará "Uña y dientes" (RBA), la tercera entrega de la saga de John Rebus de Ian Rankin, inédita en castellano.

Sin abandonar el género policíaco, también serán novedades "La primavera del Comisario Ricciardi" (Mondadori), de Maurizio de Giovanni; "Invierno ártico" (RBA), de Arnaldur Indridason; "El número de la traición" (Roca), de Karin Slaughter; "La forza del destino" (Duomo), de Marco Vichi; "Los últimos días de la víctima" (El Aleph), de Juan Pablo Feinmann; y "Gente letal" (Ediciones B), de John Locke, autor que ha vendido un millón de libros digitales.

En la novela histórica destacan "Mysterium" (Roca), de Monaldi & Sorti, un nuevo caso de Atto Melani, ambientado en el París de 1646; "Rebeldes y traidores" (Edhasa), de Lindsey Davis, sobre la guerra civil inglesa; "El libro secreto de Dante" (Suma), de Francesco Fioretti; y "La hija del mar" (MR), de Mireille Calmel, biografía novelada de la mujer pirata del siglo XVII-XVIII Mary Read.

Sarah Lark continuará su saga neozelandesa con la segunda entrega, "La canción de los maoríes" (Ediciones B).

Coincidiendo con los 800 años de la batalla de las Navas de Tolosa, Juan Eslava Galán publica una novela épica ambientada en la España del siglo XIII, "Las últimas pasiones del caballero de Almafiera" (Planeta), y también tendrán acento español "La tumba perdida" (Grijalbo), de Nacho Ares; "El códice del peregrino" (Planeta), de José Luis Corral; y "El sepulcro del cuervo" (B), de Núria Massot.
En la edición de clásicos de la literatura, Galaxia Gutenberg publicará en un volumen todo el teatro de Lorca, que incluirá textos esbozados, inconclusos o sin revisar que ven la luz por vez primera, mientras que Edhasa editará "Robinson Crusoe" con la primera traducción completa de esta obra, a cargo de Enrique de Hériz.

Además de "Filibuth o el reloj de oro" (Acantilado), de Max Jacob, que aparece por primera vez en castellano, en el bicentenario del nacimiento de Dickens, Castalia publicará "Las aventuras de Pickwick" según la traducción que hizo Galdós en 1868.

Los lectores de la lírica contarán desde enero con "Entreguerras" (Seix), autobiografía poética de José Manuel Caballero Bonald.

viernes, 30 de diciembre de 2011

Los libros más vendidos en el mundo durante el 2011



Libertad, de Jonathan Franzen. Considerada la gran novela norteamericana del siglo XXI, y a la que la revista “Time” dedicó su portada, es una grandísima narración, de casi mil paginas, en la que este mago de la ficción reconstruye la memoria de toda una generación, plena en contradicciones, que luchó sufrió las secuelas de la guerra del Vietnam, la invasión de Irak, y los atentados del 11 de septiembre.


El mapa y el territorio, de Michel Houellebecq. Novela con la que el polémico y rebelde escritor francés ganó el premio Goncourt y libro que ha obtenido las mejores críticas y ventas de este año. La narración es un látigo contra muchos de los mitos de la sociedad contemporánea, como el arte y las nuevas tecnologías e introduce un elemento muy innovador que es la creación de un personaje que es el propio escritor, Michel Houellebecq.



1Q84, de Haruki Murakami. Es una de las obras más ambiciosas del autor japonés y uno de los libros del año que ha llegado a España en dos volúmenes, en los que la escritura poética del autor vuelve sobre las atmósferas oníricas, tramas en la frontera de la realidad y el sueño y personajes aislados, en este caso situados en el Japón de 1984.



Los enamoramientos, de Javier Marías. Uno de los principales libros de este año. En esta novela, que va a ser traducida a veinte lenguas, el escritor explora el lado oscuro de ese estado “tan deseable” que suele ser el enamoramiento, pero que también puede llevar a cometer los actos más atroces.




El ruido de las cosas al caer, de Juan Gabriel Vásquez, galardonada con el Premio Alfaguara 2011. En esta novela el escritor colombiano, que creció en Bogotá en medio de la violencia del narcotráfico, los toques de queda y los asesinatos de políticos, reflexiona sobre el miedo y sobre la ansiedad que se siente al vivir en una sociedad vulnerable y amenazada.


El espíritu de mis padres sigue subiendo en la lluvia, de Patricio Pron. El escritor argentino da el salto a la escena literaria internacional con esta novela, que ha sido contratada por ocho países, entre ellos Estados Unidos, Francia, Alemania y Gran Bretaña. En el libro, el más personal, Pron se remonta a la dictadura argentina (1976-1983) para rescatar episodios dolorosos del pasado de sus padres.


Hammerstein o el tesón, de Hans Magnus Enzensberger. El escritor alemán, uno de los intelectuales europeos más influyentes, reflexiona en este libro, a caballo entre la novela y la biografía, sobre el nazismo, y lo hace a través de la figura del barón Kurt von Hammerstein, jefe del Alto Mando del Ejército alemán en el momento de la ascensión de Hitler al poder, encumbramiento al que se opuso en todo momento.


El cielo a medio hacer, de Tomas Tranströmer. El poeta vivo más importante de Suecia recibió este año el premio Nobel de la Literatura, un galardón que ha redescubierto a uno de los poetas más emocionantes e intensos de hoy. En este libro, que es una antología de su poesía, muestra la naturaleza apasionante y dura, a partes iguales, del norte de Europa y la complejidad del ser humano con sus sueños.



Purga, de Sofi Oksanen. Llegó a España este año cargada de expectación, puesto que fue la novela más elogiada de la Feria de Fráncfort de 2010. El libro narra las huellas que dejaron en Estonia los nazis y luego los comunistas soviéticos. Todo ello en medio de un thriller con la mafia de la explotación sexual por medio.



Cuentos completos, de Guy de Maupassant. La publicación, por primera vez en España, de los “Cuentos completos” del francés Guy de Maupassant, traducidos y editados por Mauro Armiño, constituye una excelente ocasión para adentrarse en el universo narrativo de quien reflejó con maestría en sus relatos la sociedad de su época, desde los estratos más humildes hasta los salones de la alta sociedad.

jueves, 29 de diciembre de 2011

Los libros más vendidos en Argentina durante 2011


Libros de no ficción vinculados a la política y a la historia reciente del país son los más vendidos durante el año 2011, que estuvo marcado por las elecciones nacionales y los últimos coletazos de los festejos del Bicentenario. 

Según el ranking que presentó recientemente la Revista Fortuna, los libros “La Presidenta”, de Sandra Russo (Sudamericana), “Él y ella”, de Luis Majul, “El Flaco”, de José Pablo Feinmann (Planeta); “Zonceras argentinas y otras yerbas”, de Aníbal Fernández (Planeta); “Economía 3D”, del ex ministro de Economía Martín Lousteau (Sudamericana) fueron y son los más vendidos. 
También durante las últimas meses lideró esta franja el historiador Felipe Pigna, que publicó "Mujeres tenían que ser" (Planeta), que toma como eje la figura femenina desde los días de la Conquista hasta 1930, un período ilustrativo de las vicisitudes vividas en pos de su emancipación, donde sobresalen aquellas que rompieron el molde. 

Entre las curiosidades que destaca la edición de Fortuna es que el manual económico de Lousteau aumentó 100 por ciento sus ventas, después del affaire que mantuvo el ex ministro con la actriz Juana Viale. 

Durante la 37º Feria Internacional del Libro, donde las ventas aumentaron entre un 10 y un 30 por ciento con respecto a 2010, los autores más pedidos fueron Florencia Bonelli, María Elena Walsh (Dailan Kifki) y Gabriel Rolón (Los Padecientes), aunque ninguno pudo superar al libro argentino más vendido de la historia argentina, "Santa Evita" de Tomás Eloy Martínez, indicó la publicación. 

Entre los autores de ficción preferidos en el país, este año están al tope de las listas de ventas la cordobesa Bonelli, que los dos títulos de su saga romántica "Caballo de Fuego" (Suma de Letras) estuvieron buena parte del año entre los diez más vendidos. 
"Betibú" (Alfaguara) de Claudia Piñeiro ocupa el segundo puesto entre las ficciones más requeridas y la sigue Maitena Burundarena, que este año se lanzó al ruedo literario con "Rumble" (Lumen) que ya vendió 20.000 ejemplares. 
Le sigue otra mujer, en esta caso es Florencia Canale, sobrina de Remedios de Escalada en sexta generación que este año publicó "Pasión y traición" (Planeta) basada en la vida de su antepasada, y lleva 12.000 libros vendidos. Por último, Fortuna posiciona a Marcos Aguinis, que vendió 10 mil ejemplares de su novela “Liova” (Sudamericana). 

Entre los libros que no salieron del ranking de los diez más vendidos desde su publicación y a lo largo del 2011 están: "El cuaderno de Maya", de Isabel Allende; "El secreto", de Rhonda Byrne; "Diez mujeres", de Marcela Serrano; "Viva la diferencia", de Pilar Sordo y "Steve Jobs", de Walter Isaacson y "Cómo, ¿Esto también es matemática?, de Adrián Paenza. 

miércoles, 28 de diciembre de 2011

Diccionario argentino de dudas idiomáticas


Es un trabajo de la Academia Argentina de Letras, hecho a partir de consultas recibidas. Señala algunas particularidades del lenguaje local.
Sería un buen ejercicio que en base a lo que lee en esta nota, trate de encontrar el error lingüístico de esta oración; pero si no lo logra, podrá consultar el Diccionario argentino de dudas idiomáticas (DADI), que ya llegó a las librerías.
La obra, un trabajo de la Academia Argentina de Letras, se nutre de algunas de las entradas que figuran en el Diccionario Panhispánico de Dudas (DPD) –aquellas que son comunes a toda la región lingüística– y prescinde de las dudas que son exclusivas de otros países; por ejemplo, la palabra “ gilipollas ” que se utiliza para designar a alguien tonto o idiota, solo se aplica en España, y por lo tanto, no aparece en el diccionario local.  Esta operación da como resultado “una obra de menor volumen (500 páginas frente a las casi 900 del DPD) manuable y fácilmente portátil en el portafolio del caballero o en la cartera de la dama”, señala Pedro Luis Barcia, presidente de la Academia Argentina de Letras.
En el rubro culinario, por ejemplo, las diferencias entre las dudas recogidas en el DADI y en el DPD son notorias. Para consultar cómo se escribe fugaza o fusili (así, se escriben así) deberá recurrir al diccionario local, mientras que si busca saber qué es el grog (una bebida de agua caliente azucarada y licor) encontrará la respuesta en la versión panhispánica.
A la hora de nombrar países o regiones también hay diferencias: el DPD registra la palabra Falkland como una opción para referirse a las Islas Malvinas, mientras que en la interpretación local sólo figura Malvinas , ya que, como señala Barcia, “Para un argentino no hay dudas de que las islas se llaman Malvinas, como originalmente fueron bautizadas. Aceptar otra designación es un caso de colonialismo toponímico”.

 Además de suprimir dudas que no son habituales para los argentinos, el DADI se destaca por incluir alrededor de trescientas dudas que sí se presentan con frecuencia por estos pagos. Entre las más comunes figuran casos de concordancia, el uso de locuciones adverbiales y preposiciones, las conjugaciones de verbos irregulares y el significado de determinadas voces.
Barcia ejemplifica con algunos de los errores típicos de los hablantes argentinos: “‘Bajo este punto de vista’: nuestro hablante suele ver el punto de vista como un techito que lo cobija”, dice Barcia; lo correcto, en este caso, sería: “Desde este punto de vista”. Otros errores frecuentes: “Tengo un hambre negro”, suele escucharse, olvidándose de que el sustantivo ‘hambre’ es femenino. O: “Mi cónyugue”, en lugar de “cónyuge” (atados al mismo “yugo”: el matrimonio).

Las dudas que aparecen en el Diccionario son reales, ya que se trata de consultas que la Academia Argentina de Letras recibe a diario por correo electrónico. Además de basarse en ese registro, el Diccionario se nutrió de “buenos libros de la especie como el DPD; el clásico Dicionario de dudas y dificultades de la lengua española , de Manuel Seco, los de José Martínez de Souza o los de Manuel Rafael Aragó, entre otros”, apunta Barcia.
Este trabajo, cuentan los autores en el prólogo, tuvo un punto de partido a mediados de los años ochenta, cuando una serie de notas periodísticas dio a conocer el trabajo que hacía el servicio de consultas telefónicas de la Academia de Letras. Con la difusión de esta tarea, la cantidad de consultas se multiplicó por diez y se diversificaron los consultantes: además de los habituales correctores, empezaron a llamar periodistas, agencias de publicidad, docentes y estudiantes.
Con el material generado, a comienzos de los años noventa la Academia confeccionó unos folletos que empezó a distribuir en actos públicos. Eran hojas impresas donde aclaraba algunas de las dudas más difundidas entre los argentinos. En 1992, juntaron esos folletos y se publicó un libro de Dudas idiomáticas frecuentes.
“Ese volumen impreso se constituyó así en el primer diccionario de dudas editado por una academia de la Asociación de Academias de la Lengua Española (ASALE); pequeño, pero con el ADN de la especie”, cuenta Barcia.
Las dudas y errores son motivo de celebración, ya que a base de ellos se aprende. “Es altamente positivo que nuestros hablantes tengan dudas, ello señala que hay conciencia y preocupada responsabilidad por hablar correctamente la lengua común”, agrega Barcia.
Y si todavía no encontró el equívoco del comienzo, le damos una ayuda hasta que compre el diccionario: la respuesta al acertijo está unos pocos renglones arriba.

Fuente: Diario Clarín

martes, 27 de diciembre de 2011

El vacío perfecto o la compilación de lo imposible


En el universo de la comunicación humana del lenguaje y de los códigos, adentrarnos en la lectura de la ciencia ficción es algo leve y cotidiano, lleno de riqueza y de conceptos que llevan a la reflexión, que abren el espíritu, que colman el ansia del científico imaginativo, o del aficionado a la  ciencia que reflexiona sobre el futuro.

Stanislaw Lem (Lvov, 1921 -Cracovia, 2006) es un escritor polaco, uno de los grandes maestros de la literatura de ciencia ficción, autor de títulos como Solaris, llevada al cine en dos ocasiones con enorme éxito, Ciberíada o Congreso de futurología
Referente absoluto de la literatura fantástica, a través de sus obras, caracterizadas por el rigor científico, Lem intentó transmitir el sentimiento de abandono e indefensión del hombre frente a la vastedad del universo.

En Vacío perfecto lleva a cabo un espectacular experimento literario que se ha convertido por méritos propios en un referente mítico entre los lectores de Stanislaw Lem. Heredero de un género que exploraron con singular genio autores como Borges, Swift o Rabelais, se trata de una delirante colección de reseñas de libros inexistentes, que subvierten brillantemente los cánones literarios explorando temas de lo más variopinto, desde la pornografía a la inteligencia artificial, desde el Noveau Roman a las novelas de James Joyce. En palabras de Andrés Ibáñez: «Este exiguo volumen, que se lee en tres tardes, equivale, en información y en tiempo mental, a tres meses de apasionante y dedicada lectura.

La comparación con Borges es inevitable, y no sólo porque a los dos los haya inspirado la misma idea, impulso, tema o modo de proceder que Lem usa en este libro, ni siquiera porque Lem se pueda considerar, sin miedo a equivocarnos, un admirador de Borges; sino porque ambos son, de algún modo, encarnaciones de un mismo arquetipo: El escritor puro, de amplísima y vasta cultura, capaz de transportarnos en pocas palabras, apenas sugeridas, a los mundos más vívidos. Sospecho que ambos buscan provocar en sus lectores un estremecimiento de la razón, que tras su lectura, jamás volverá a sentir que es inequívoca. No les interesa tanto dar una explicación de la realidad, como convencernos de que las ideas preconcebidas que solemos utilizar para explicarlas son inválidas[3] o cuanto menos, inseguras.

Lem es un científico y un técnico, Borges, un hombre de letras. Y sin embargo, ambos coincidirán en el punto medio de la especulación. El primero cargando las tintas en la ciencia ficción, el segundo, en la fantasía. No importa, no me cuesta mucho imaginar una situación diferente con la esencia de su obra inalterada. Y pese a todo, poco tiene que ver la vida de estos dos autores: La infancia humilde de Lem, su carrera interrumpida por los nazis, sus amigos en la cámara de gas, y su familia escapando por los pelos, y más tarde el Comunismo, castrador y cegador; con la infancia dulce y regalada de un pequeño bonaerense hijo de una familia acomodada, sus largos viajes, los estudios en Ginebra, y una vida más transcurrida entre libros que entre las agujas del reloj. Bien, poco tiene que ver salvo en el hecho de tener que soportar a varios dictadores que intentaron imponerles sus silencios. Aunque eso, por desgracia, lo tienen en común muchas personas del siglo XX.

La novela es una sucesión de comentarios de libros que no existen, obras que nadie se ha tomado la molestia de realizar. Por eso,  lo mejor para comprender plenamente este concepto es leer la introducción sin mirar el autor hasta el final. 


 En la introducción se avisa que las reseñas que le siguen se pueden clasificar en tres tipos: una primera que el autor califica como de Parodias, pastiches y burla, en la que podrían ir incluidas las críticas de obras como ROBINSONADAS, NADA O LA CONSECUENCIA y, menos claramente TOI y GIGAMESH. Una segunda, que probablemente estaría más cerca de Borges, formada por apuntes en borrador. 
Son estas críticas posibilidades de una historia mucho más vasta que Lem no emprendió, tal vez por falta de tiempo o de la voluntad necesaria para llevarlas a cabo. Algunas de las que pertenecerían a esta categoría podrían ser: GRUPPENFÜHRER LOUIS XVI, IDIOTA, o bien CUESTIÓN DEL TEMPO. Y una tercera parte que podríamos calificar de plenamente especulativas y filosóficas, y dentro de la cual entrarían: DE IMPOSIBILITATE VITAE, LA CULTURA COMO ERROR y, sobre todo, LA NUEVA COSMOGONÍA. 
Lo más curioso y notable de todo es el comentario que Lem hace del libro que contiene, a su vez, todos estos comentarios, es decir Vacío Perfecto, con lo cual la sensación de irrealidad aumenta. De esta manera, le da a su propio libro la categoría de inexistente, convirtiendo la lista de reseñas en un ejemplo de compilación ficticia elevado a la máxima potencia posible:

Fragemto



La crítica de libros inexistentes no es una invención de Lem. Encontramos
intentos parecidos no sólo en un escritor contemporáneo como J. L. Borges
(por ejemplo, Examen de la obra de Herbert Quain, en el tomo Ficciones), sino
en otros mucho más antiguos, y ni siquiera Rabelais fue el primero en poner en
práctica esa idea. Sin embargo, Vacío perfecto constituye una especie de
curiosum, por cuanto la intención del autor es presentarnos toda una antología
de esta clase de críticas. ¿Cuál fue su propósito? ¿El de sistematizar la
pedantería o la broma? Sospechamos que en este caso se trata de un
subterfugio jocoso, viéndose confirmada esta impresión por la introducción,
interminable y muy teórica, donde leemos: «Al escribir una novela se pierde en
cierta forma la libertad creativa. (. ) La tarea de criticar los libros, es, a su vez,
una especie de trabajos forzados, aún más faltos de nobleza. Del autor
podemos decir, al menos, que se aliena a sí mismo sometiéndose al tema que
ha escogido. El crítico se encuentra en una situación peor: como el presidiario
a su carretilla, así está él encadenado a la obra que analiza. El escritor pierde
la libertad en su propio libro; el crítico, en el ajeno.»




El autor


Estudió medicina, trabajó durante la Segunda Guerra Mundial como mecánico de automóviles y ya terminada la guerra  se especializó en psicología, estudió ingeniería biológica, teoría de la información, matemáticas y cibernética. Después empezó a escribir.





A la par que ejercía como médico ginecólogo, corría el riesgo de ser incorporado a filas como médico militar y abandonó la disciplina a los pocos meses; ultimó la novela realista El hospital de la transfiguración (1948), en la que relata los avatares de unos médicos en un hospital psiquiátrico de la Polonia ocupada que intentan salvar a los enfermos de un exterminio seguro.



“Abrumado por el absurdo de las circunstancias”, según diría él mismo, tras esta primera incursión abandonó el realismo social para “sortear la censura estalinista” y crear ese universo personal, de impecable factura técnica, que le daría renombre internacional. Hombre profundamente culto, sus obras aúnan y exploran disciplinas tan dispares como la psicología, la estadística, la lógica, la física o la cibernética.


De la pluma de Lem surgirían, sucesivamente, títulos de referencia como Los astronautas (1951), La nebulosa de Magallanes (1955) y Diarios de las estrellas (1957), una original obra cómica del espacio por la que fue comparado con Jonathan Swift y Lewis Carroll, y en la que aparece por vez primera su famoso personaje Ijon Tichy. Le siguieron Edén (1959), Retorno de las estrellas (1961) -su primera incursión en el subgénero psicológico-, Memorias encontradas en una bañera (1961) y la que sin duda se convertiría en su obra cumbre, Solaris (1971).

En Solaris, el psicólogo Kris Kelvin, procedente de la Tierra, es enviado a la estación de observación del planeta Solaris para reemplazar a un ocupante que ha muerto en extrañas circunstancias y averiguar qué ha ocurrido. Allí descubrirá que los dos supervivientes están al borde de la demencia y que extrañas presencias, seres fantasmales y al mismo tiempo corpóreos, deambulan por el lugar e interfieren en la vida de los humanos.

Solaris fue llevada al cine en 1972 por el director soviético Andrei Tarkovski y pronto fue considerada película de culto. Aclamado en los países del Este, el filme obtuvo el Gran Premio Especial del Jurado en el Festival Internacional de Cine de Cannes y muchos lo consideraron la respuesta soviética a 2001: Una odisea del espacio, de Stanley Kubrick. Tres décadas más tarde el realizador estadounidense Steven Soderbergh la llevó de nuevo a la gran pantalla, cosechando un rotundo éxito.




En libros posteriores, Lem, sin abandonar su tono pesimista, desarrollaría un estilo satírico-humorístico inimitable. Fábulas de robots (1964) y su continuación, Ciberíada (1965), constituyen una serie de fábulas alegóricas en las que superpone las más imaginativas posibilidades tecnológicas a los esquemas tradicionales del cuento fantástico o la leyenda medieval. En ellas aparecen también dos de sus personajes más esperpénticos: los constructores Trurl y Clapaucio.
Tras estas obras vendrían títulos como La voz de su amo (1968), Relatos del piloto Pirx (1973), la colección de reseñas de libros imaginarios Vacío perfecto (1971), en la estela de Voltaire y Borges, y Congreso de futurología, de ese mismo año, donde recupera al astronauta Ijon Tichy.

En 1973 escribió Un valor imaginario, una nueva colección de prólogos de libros no escritos, mezcla entre experimento y sátira, obra a la que sumaría, en la segunda mitad de la misma década, La investigación (1976), una novela de misterio y crímenes, de ambiente profundamente kafkiano, y La fiebre del heno, del mismo año, en la que fundía elementos de la novela negra con la ciencia ficción.


Pese a escribir sobre sociedades futuras, naves espaciales y seres cibernéticos, Lem nunca se consideró un escritor de ciencia ficción. Paradójicamente, no ocultó su desprecio por este género. Sostenía que estaba “mal pensado, pobremente escrito y, habitualmente, más interesado en la aventura que en las ideas o la forma literaria”. “Hablando de mis libros ya de madurez -Ciberíada, Fábulas de robots, etc.-, son más apólogos o cuentos filosóficos en la tradición de la literatura francesa del Siglo de las Luces que ciencia ficción. Pero siempre intenté que hubiera una base científica, siempre busqué confirmación científica de lo que yo escribía. En realidad, me considero, permítaseme el término, no un científico sino un "cientista"…o, por lo menos, eso he intentado.”

Miembro fundador de la Sociedad Polaca de Astronáutica y profesor de literatura polaca en la Universidad de Cracovia, en 1973 fue nombrado miembro honorario de la Sociedad Estadounidense de Escritores de Ciencia Ficción (SFWA, en sus siglas inglesas), de la que, sin embargo, fue expulsado tres años después por sus constantes desprecios al género. Ese mismo año obtuvo el premio Nacional de literatura. En 1977 fue nombrado ciudadano honorario de Cracovia. Durante el estado de sitio de Jaruzelski se exilió en Alemania, donde publicó Provocación (1984), un asombroso ensayo de ficción sobre el holocausto.

Abandonó su producción narrativa a mediados de la década de 1980, tras la publicación de Fiasco (1986), considerada su novela más reflexiva, porque, “no veo la necesidad de escribir otro libro más” y para volcarse en el ensayo “como vehículo para seguir profundizando en la convulsión, el espanto y el vértigo de la sociedad”.

Desde entonces vivía tranquilo, junto a su esposa Bárbara, con la que se casó en 1953, y sus perros, en su casa de Cracovia, ciudad en la que falleció el 27 de marzo de 2006 a los ochenta y cuatro años de edad, tras una larga enfermedad coronaria. Sus libros, de los que ha vendido más de 27 millones de ejemplares, han sido traducidos a más de 40 idiomas.